El martes 25 ocurrió un hecho considerado histórico para el actual gobierno. Ese día, se comenzaron a traspasar los recursos del Sistema de Desarrollo profesional Docente desde el Mineduc hasta los sostenedores de los establecimientos educacionales con finanaciamiento público. ¿El objetivo? Darle la luz verde al proyecto de Carrera Docente.

La reforma, considerada uno de los proyectos estrella del programa de Michelle Bachelet en educación, tiene como fin dignificar la vida laboral de miles de los profesores chilenos aumentando sus sueldos y sus condiciones de trabajo. Sin embargo, para lograr estas alzas salariales los docentes se deben someter a constantes exámenes que evaluarán sus capacidades en el aula.

El proyecto fue promulgado en marzo del 2016 y su implementación será progresiva hasta el 2026, año en el que todos los establecimientos escolares que reciban fondos del Estado deberían estar incorporados al nuevo sistema. La implementación de esta política, según datos del Ministerio de Educación, significaría una inversión de US$ 2.300 millones anuales, y traería como efecto inmediato el aumento de un 30% promedio en las remuneraciones de los docentes.

No obstante estas alentadoras cifras, existen fuertes críticas a la reformas.

Un modelo economicista e individualista

Tras el anuncio realizado por el Mineduc, el presidente del Colegio de Profesores, Mario Aguilar, manifestó su rechazo a la Carrera Docente mediante un video lanzado en la cuenta de YouTube DocenTV.

Aguilar asegura que el 30% de aumento salarial que vende el Mineduc es engañoso, pues es un promedio donde hay muy pocos que tendrán un alza importante de su salario, pero la gran mayoría va a tener un aumento menor y un alto porcentaje de docentes no va a tener ningún aumento.

Además, reclama que los profesores no tuvieron participación real en el diseño y contenido de la ley y que se aleja de la centralidad de la carrera. “Por el contrario, se centra en la idea de eficacia escolar, centrada en resultados a partir de pruebas estandarizadas, bajo la lógica de premio-castigo“, aseguran desde el gremio.

Recalcan también que la Carrera Docente impone “un modelo pedagógico hegemónico y funcional a una mirada economicista y productivista de la sociedad: el modelo por competencias. No termina con el exceso de evaluaciones y se introduce una evaluación de contenidos, lo que se aleja completamente del debate actual sobre la necesidad de evaluar en base a desempeños”.

Las críticas apuntan, sobre todo, a que se minimiza en la certificación el criterio de trabajo docente colaborativo, al contrario se promueve el individualismo. También mantiene la precariedad respecto a estabilidad laboral y no asegura condiciones justas y dignas de jubilación.

Son los niños y niñas de Chile los que se ven perjudicados, porque siguen siendo un número, siguen siendo un rendimiento en Simce, en PSU y no estos niños sujetos que tienen pleno derecho a una educación integral, donde sus profesores podamos trabajar con ellos en el desarrollo de todas sus capacidades y no solamente enrielarse todo a rendir y producir”, remata Aguilar.

Mira el video acá: