Fuera de toda lógica. Como si fuera una historia digna de las novelas de Gabriel García Márquez, la Junta Nacional de la DC puso en jaque su propia candidatura presidencial en favor de que Ricardo Rincón repostulara al Congreso.

Bajo un clima tenso, el diputado llegó a la cita con un grupo de abogados, una pila de argumentos jurídicos y el respaldo de los militantes de la Región de O’Higgins para defenderse de las acusaciones de violencia intrafamiliar que denunció hace 15 años su ex pareja, Carolina Hidalgo.

Al frente, tenía a la propia carta presidencial de la DC y timonel del partido, Carolina Goic, quien buscó por todos los métodos imponer su política de que ningún imputado por este tipo de delitos sea candidato de la falange y que Rincón diera un paso al costado.

Ante la derrota, la senadora anunció que “voy a tomarme unos días para evaluar mi candidatura presidencial”.

No era el resultado que esperaba. Esta misma Junta Nacional hace dos meses aprobó un voto político, una definición política por amplia mayoría que establecía que ninguna persona que tuviera condenas o denuncias por violencia familiar iba a ser candidato. Hoy el resultado fue otro”, lamentó.