“Pobreza y fragilidad del modelo chileno” es el nombre del estudio de la Fundación Sol que cifra la pobreza en un 15% más que las cifras oficiales, fijada en un 11,7% según la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (Casen).

“El objetivo general del estudio consiste en realizar un análisis de microsimulaciones múltiples que mida el efecto sobre la pobreza. En otras palabras, se toma como punto de partida los diferentes supuestos utilizados en el cálculo oficial de la pobreza en Chile y se procede a modificarlos analizando los impactos”, dicen los investigadores Gonzalo Durán y Marco Krememrman.

Según informa El Mostrador, el cálculo se hace sobre la base del “ingreso autónomo” de un núcleo familiar, es decir, el ingreso sujeto a las vicisitudes del mercado. “Prácticamente 3 de cada 10 chilenos(as) no cuenta con los ingresos autónomos para superar la línea de la pobreza respectiva“, dicen los investigadores.

El estudio da cuenta de que las cifras reales son bastante disimiles a las de la Casen, pues esta no considera “los subsidios y transferencias que entrega el Estado” y tampoco sin sumar “el alquiler imputado”, cuestión con las que se llega a un 26,9%.

Esto significa restar la ayuda subsidiada por el Estado y por restar el “alquiler imputado”, el monto que se añade a los ingresos de una familia en caso de que la propiedad donde residen sea suya o en proceso de pago.

Kremerman lo ejemplifica: “En el caso de una persona sin trabajo, que tiene 65 años, y que es dueño de su vivienda o sigue pagándola vía dividendos, tendrá un ingreso equivalente a lo que se paga en arriendo en el lugar donde vive. Esta persona puede ser que actualmente no tenga dinero ni siquiera para comer, pero en las encuestas aparecerá con un ingreso ‘por alquiler imputado’ y, si ese dinero es mayor al monto establecido para la línea de pobreza correspondiente a la composición del hogar, se clasificará como una persona ‘no pobre'”.

Es decir, si una persona que gana 500 mil pesos y vive en casa propia, puede aparecer en la Casen con ingreso de 800 mil porque “hay 300 mil pesos que se le imputan (…) y hasta pueden aparecer con un ingreso mínimo y estar sobre la línea de la pobreza”.

Esto, eso sí, no implica que la cifra del 11,7% de Casen sea “incorrecto, sino que no refleja el carácter real de la pobreza”.  “No estamos diciendo que la metodología está mala, sino que, solamente, teniendo otra mirada la virtud sobre el modelo chileno es distinta”, agregan, los investigadores.

El estudio asegura que las personas pertenecientes a pueblos originarios son, en realidad, en un 37,1% pobres y no el 18,3% que acredita Casen. “Si tú aprietas un poco el modelo chileno y tratas de medir con estándares un poco más altos, se dispara la pobreza”, dice Kremerman.

“Hablamos de la pobreza de mercado, porque en un modelo como el chileno, en el que se le ponen todas las fichas al mercado, si le sacáramos la ayuda estatal, el mercado no podría sacar a los chilenos de manera masiva de la pobreza”, agregan.