A sus 10 años, Rebekah Bruesehoff se convirtió en una pequeña activista al interior de su familia. La niña trans de New Jersey defiende los derechos de las y los trangéneros más jóvenes del mundo y expuso una historia particular: la transición de género en un grupo familiar evangélico.

Según consigna Emol, al nacer, Rebekah fue llamada Ben. Desde muy temprano mostró su incomodidad y rechazo con el género masculino: “Para cuando tenía 7 años, todo esto llegó a un punto de crisis. Su ansiedad era incapacitante y su depresión se transformó en una amenaza para su vida”.

Un día, la pequeña rompió la ventana de su segundo piso e intentó saltar, lo que alarmó definitivamente a sus padres y los instó a buscar especialistas y a descubrir que Ben era en realidad una niña.

La parte más difícil de todo esto fue cuando no estaba en transición y no estaba contenta (…) Antes de convertirme en niña me sentía infeliz. Esta soy definitivamente yo”, cuenta Rebekah, asegurando que es una chica “en mi cabeza y en mi corazón”.

Antes de cumplir 9 años, la niña ya había adoptado su verdadera identidad de género y la familia asegura que su personalidad sufrió una gran liberación, que no había experimentado hasta entonces.

En tanto, Cristopher, pastor de una iglesia evangélica luterana, dice que su principal miedo se centra en cómo el mundo tratará a su hija a futuro.

“Como la familia de clérigo que somos, hemos avanzado por este camino de forma pública en nuestra comunidad e iglesia, donde Rebekah ha sido recibida con los brazos abiertos”, adelanta su madre, recalcando que “Dios no ha dejado de amarla por su identidad de género”.

A juicio de Jaime, “Dios no la puso en el cuerpo equivocado. Esto es lo que ha sido siempre, lo que Dios creó para ella, y tal como he oído de tantos a quienes les gusta debatir las identidades de género, Dios no comete errores (…) Mi hija es transgénero y ella está ok”.