Martes negro en la Democracia Cristiana. El mismo día han renunciado a su cargo el vicepresidente del partido Sergio Espejo y la subdirectora del Sernam, María Luisa España. Por si fuera poco, la bancada de diputados ha puesto sus cargos a disposición de la presidenta del partido, Carolina Goic, en rechazo a las acusaciones de su marido.

Tras la Junta Nacional del pasado sábado, que terminó con el aval del partido al diputado Ricardo Rincón, condenado a seis meses de terapia psicológica, los acontecimientos al interior de la Falange no han dejado de precipitarse a un ritmo vertiginoso: la presidenta puso su candidatura en stand by; su pareja publicó una carta en redes sociales cargando contra la decisión del partido; la timonel salió luego a pedir perdón a los diputados por la misiva de su esposo. Y luego, la oscura jornada de hoy.

El episodio se cierra -quizás-, por hoy, con la reunión que el ministro del Interior, Mario Fernández, ha convocado en La Moneda con los altos funcionarios de la colectividad que son parte del Gobierno.

Entre ellos ya no estará la ex subdirectora del Sernameg, María Luisa España, quien a través de una carta dirigida a la Presidenta Michelle Bachelet comunicó esta tarde la decisión de renunciar a su cargo.

En conversación con El Desconcierto, España aseguró que tomó la decisión luego de un proceso de reflexión con su familia sobre su rol y la misión del servicio que representa, porque “con el cargo que tenía no podría mirar de frente a las mujeres”.

“El domingo me convencí de que mi partido no es digno de que yo lo represente en un espacio donde trabajamos por disminuir las situaciones de violencia de las mujeres”, argumentó España. “Una DC no puede ser subdirectora del Sernameg en este momento”, agregó.

La ex subsecretaria aseguró sentirse asombrada de la “incapacidad de un grupo no menor de dirigentes del partido de no entender los valores del humanismo cristiano hoy día”. Añadió, además: “No entienden que estamos llamados a cuidar a las mujeres y no a vulnerarlas”.

Para la ex alto cargo, quien es Orientadora en Relaciones Humanas y Familia, en la Junta de este sábado “no hubo posibilidad de decidir” porque “sólo les importó cuidar sus cupos, su espacio de poder”.

Afectada por la “agresividad e incapacidad de escucha”, confesó que su problema de base con el diputado Rincón “no es si hace 14 años vivió lo que vivió”. Y se explicó: “Lo que dice el fallo es que fue sentenciado. Frente a eso yo digo que él, en agosto del año pasado, debió haber dicho ‘esto yo lo viví , fue tremendo, hoy estoy en otra situación, causé un daño hace 14 años y pido perdón’. Era muy sencillo: bastaba humildad y decir que uno en la vida se equivoca”.

Un antes y un después

María Luisa España, quien se autocalifica como una DC de centroizquierda -del sector que se manifiesta a favor de la libertad de voto en el proyecto de ley de aborto-, espera que haya un antes y un después de la Junta del sábado. “Espero que entendamos que como partido tenemos que buscar el bien común y no el bien particular de una cofradía de personas que en algún minuto olvidaron en qué estaban y para qué estaban”, sostuvo.

Sobre la imagen que el partido proyecta de esta crisis, indicó que la ciudadanía no entenderá cuáles son sus valores ni su ética. En ese sentido, apuesta por “no tranzar en las convicciones” para recuperar la confianza de los chilenos y chilenas.

A partir de este miércoles, España se instalará en la sociedad civil, desde donde dice que seguirá “apoyando la agenda de género”.