Habían sido unas semanas llenas de especulación y roces, pero finalmente se confirmó el que sin dudas es el gran batacazo de la temporada de fichajes en el fútbol mundial: Neymar Jr se va del Barcelona y llega al Paris Saint Germain.

El cuadro francés pagará la cláusula de rescisión del brasileño, que todavía mantenía contrato vigente con el club culé. En total, se pagarán 222 millones de euros (US$262 millones) por la carta de Neymar, transformándose en el fichaje más caro de la historia del fútbol mundial.

El tema no deja de ser polémico, pues en contexto de una crisis económica mundial el fútbol vuelve a demostrarse vivir en otra realidad con cifras estratosféricas.

El monto ha sido incluso cuestionado desde la UEFA y la Liga de Fútbol Profesional -símil a la ANFP en España-. Ambos organismos tendrán el ojo puesto sobre cada movimiento en caso de que el PSG incumpla el juego limpio financiero, que impide que clubes que juegan en competiciones europeas acumulen un déficit superior a 30 millones entre 2015 y 2018.

Las dudas surgen por una posible inflación de las cuentas que realizaría el PSG para abordar tanto la millonaria transferencia como el sueldo al crack brasileño. Se habla incluso de un “dopaje económico” gracias a inyecciones de Estado qatarí, dado el vínculo con el dueño del club francés, Nasser Al-Khelaifi, referente del fondo soberano Qatar Investment Authority.

El qatarí, ubicado dentro de las 100 personas más ricas del mundo, tomó el mando del PSG en 2011, año desde que ha desbordado el mercado de fichajes cada año. En 2014, la UEFA lo sancionó por infringir las normas financieras.

Desde el Barcelona no están contentos con el brasileño, pues consideran que la joven figura les dio la espalda. El club optó por culparse a sí mismos por los crímenes financieros que se le imputaron a Neymar en su traspaso desde el Santos de hace años.