El propietario de una piscina de Marsella, en Marsella, en el sur de Francia, reclamó a una mujer que se bañó en burkini el pasado julio abonar su desinfección. Así lo reveló este miércoles el Colectivo francés contra la Islamofobia (CCIF).

Según informó El País, la mujer estaba alojada en una residencia privada con piscina junto con su familia y había hecho su reserva para una semana.

Pese a que el primer día se bañó con sus hijos sin problemas, la jornada siguiente el vigilante de la piscina la sacó al cabo de una hora, después de que, según su relato, el sindicato de copropietarios denunciara al dueño que una mujer se había bañado vestida y con velo.

El responsable le prohibió bañarse el resto de su estancia y quiso que la familia abonara los gastos de desinfección completa de la piscina. Además, le solicitaron una compensación por el hecho de que esta hubiera quedado inhabilitada durante dos días.

La pareja afectada asegura que la residencia no cambió el agua, pero que sí se le retuvo una fianza de unos 450 dólares a la espera de que pague la desinfección.

El CCIF recuerda en su comunicado que la mujer no se bañó con ropa de calle, sino con un traje habilitado para el baño que está confeccionado con un tejido ligero, similar al de los bañadores o al de los monos de buceo.

La polémica sobre el burkini saltó en Francia a principios de agosto del año pasado, cuando una treintena de conservadoras localidades costeras, mayoritariamente de la Costa Azul, prohibieron el uso de esta prenda en sus playas, en un contexto marcado por los atentados yihadistas de julio en Niza. El Consejo de Estado francés terminó anulando la prohibición a finales de mes, pero abrió un debate que dividió al Gobierno francés.