En los últimos días, los hechos acontecidos en Venezuela han ocupado centenares de páginas y portadas de los medios internacionales. Las informaciones publicadas por los principales rotativos de Estados Unidos, América Latina y España intentan deslegitimar el Proceso Constituyente impulsado por Nicolás Maduro, y refuerzan la versión opositora.

Sin embargo, algunas voces se han atrevido a relatar con otra mirada y sobre el terreno la crisis del país. Y algunos lectores han sido capaces de identificarlas y destacarlas de entre la jungla de textos e imágenes que circulan por la red.

A través de una publicación que busca “cuestionar cómo nos informan sobre Venezuela la mayoría de medios nacionales e internacionales”, Eduardo Granados, un joven español estudiante de Periodismo y Relaciones Internacionales publicó en la plataforma Medium el relato de uno de sus amigos que por estos días se encuentran en el país suramericano.

El joven preguntó a su par la opinión sobre la crónica del periodista Alberto Pradilla para el diario español Público, firmada el 29 de julio, la víspera de la votación de la Constituyente. A partir de esta cuestión, su compañero desde el terreno le explica lo que ha podido ver durante su estancia a través de un audio.

“No conozco al periodista, pero… es que no puedo estar más de acuerdo. Se nota que está aquí y está describiendo la situación tal y como la está viendo”, cuenta uno de los compañeros desde el barrio de Altamira, al Este de Caracas, el foco del bando opositor.

El joven habla de sobornos de los opositores a los jóvenes manifestantes: “Se ve que están luchando porque les han prometido, porque les han hecho ver a nivel propagandístico que ellos son los libertadores de la patria, los hijos de Bolívar y que si ellos se parten el lomo el país se va a liberar”, dice desde la capital venezolana.

Según explica, mientras estuvo en Altamira, vio “tantos chavales como periodistas” y dice haberse dado cuenta de “cómo está influyendo el grupo mediático en todo esto”. Y relata: “Estaban aquí televisiones de todo el mundo, buscando la foto con el cocktail Molotov, etc. Para que te hagas una idea, la gente que hay en la calle sería más o menos el equivalente a una hinchada de fútbol (tirando para arriba). No llega a cien personas y son chavales, desde 11 años hasta 16. Todos super malotes, con toda la indumentaria bélica y que dan to’ el miedo, pero realmente, tú les ves y son adolescentes”.

Sobre la otra parte del conflicto, dice haber visitado el centro, donde se habilitó el Poliedro, un espacio habilitado para aquellos que no podían votar en los barrios donde las protestas  habían sido muy fuertes y los colegios habían cerrado.

“(El Poliedro) se petó de peña votando y la situación en el centro es de normalidad absoluta. Es decir, fue como una jornada electoral totalmente normal. Como si fuera una jornada electoral en Madrid. Y, ¿qué pasa? Que de ese lado, y eso fue lo triste del todo, no había ni un medio de comunicación […] Luego, por la noche, hubo una fiesta enorme en la plaza Bolívar y salió Maduro a hablar al balcón y no había ni un medio internacional”, agrega.

Un escenario similar describió el periodista Alberto Pradilla en sus artículos: “Cuando hoy vean las imágenes de encapuchados, piensen en una plaza semivacía con casi más fotógrafos que tipos dispuestos a lanzar piedras. A unos kilómetros de allí, en el Parque de los Caobos, en el municipio Libertador, se celebraba la Feria del Libro, con decenas de stands. En el Cuartel de la Montaña, en el barrio del 23 de enero, se conmemoraba el 63 aniversario del nacimiento de Hugo Chávez. Y en medio, un montón de dificultades reales (escasez, ineficiencia, inseguridad y presiones internacionales, entre otros) pendientes de solución. Tomando todo esto en cuenta, deberíamos plantearnos hacia dónde dirigimos el foco.”