El pasado 20 de julio, la Comisión de Educación del Senado introdujo una de las modificaciones más llamativas al proyecto de Nueva Educación Pública o de desmunicipalización, y a través de un acuerdo político entre la Nueva Mayoría y Chile Vamos, se permitió que el proceso se realice de forma gradual.

En un comienzo se había establecido el traspaso obligado de 5.220 colegios municipales a 68 servicios locales en un período de seis años desde, pero ahora el proyecto constará de dos etapas: en la primera, que durará cuatro años, se crearán solo 11 servicios locales, y antes de continuar, en 2021, una comisión de expertos entregará una evaluación de la transición al presidente de entonces, quien podrá realizar los cambios que estime convenientes.

El texto además abre la posibilidad de que aquellas municipalidades que presenten buenos resultados tengan la oportunidad de no ser incorporadas en el proceso, o al menos postergarlo, lo que es calificado como un “error político y conceptual” por Cristián Bellei, sociólogo y miembro del Centro de Investigación Avanzada en Educación de la U. de Chile (Ciae), en entrevista con La Tercera.

En Chile no hay municipios que lo hacen bien. Pueden tener escuelas que obtienen buenos resultados en el Simce, pero eso no siempre depende de la gestión del sostenedor y tampoco mide la calidad de la educación”, explica, y agrega que el mensaje que envía la modificación al proyecto es “‘háganse cargo de los municipios que tienen más problemas pero no de los que supuestamente están en mejores condiciones’. Y la gracia de los servicios locales es que haya un apoyo y trabajo en red“.

Modificación produce “un incentivo perverso para mantener municipalización”

El académico explica el nuevo sistema de administración a través de una red de servicios locales “tiene muchas ventajas”, ya que “es un sistema que tiene su propio financiamiento, no depende de la riqueza o pobreza de un municipio” y “no está sujeto a las prioridades y sitios políticos de los municipios”.

Además, enfatiza que el sistema de administración actual “fue una mala política y los resultados son catastróficos, ya que la educación pública se redujo a menos de la mitad de lo que era. Chile dejó de tener un sistema de educación pública como la mayoría de los países desarrollados o en vías de desarrollo, y terminó teniendo un sistema muy debilitado” y “tampoco mejoró la calidad”.

De este modo, Bellei sentencia “que algunos aún defiendan la idea de mantener el actual sistema es un error”, y que la modificación que se introdujo va en esa línea, ya que a los municipios que cumplan con los requisitos para postergar se les entregarán los mismos recursos que se les están entregando a los servicios locales para innovación y mejoramiento. “Se está produciendo una especie de incentivo perverso para mantener la municipalización porque no crea la motivación de pasar al nuevo sistema“, explica.

“Pareciera que es una especie de premio mantener la municipalización y de castigo entrar al nuevo sistema. Aquello genera incertidumbre y falta de convicción”, profundiza, y explica que “se genera una especie de dualidad entre el nuevo sistema y el antiguo. Es como si al crear el Transantiago hubiésemos mantenido a las micros amarillas”.

Por último, el académico explica que cree que, a través de este acuerdo entre la Nueva Mayoría y Chile Vamos, “el gobierno debe estar tratando de hacer viable el proyecto“. ” Si este se aprueba con oposición y alcaldes que no quieren entregar los colegios y amenazan con llevar el proyecto al Tribunal Constitucional, por vulnerar los derechos de propiedad de los municipios, tendremos a la educación pública en un nefasto terreno de lucha”.

Por eso, concluye que “es razonable que el oficialismo haga esto para que el proyecto sea consensuado. Pero lamento que sea al costo de poner en duda la necesidad y urgencia de hacer el proceso de desmunicipalización completo”.