Iona Rothfeld, ex seleccionada chilena y presidenta de la Asociación Nacional de Jugadoras de Fútbol Femenino (Anjuff) se ha transformado en uno de los rostros visibles de la lucha por la profesionalización de este deporte practicado por mujeres en Chile.

En contraste, las jugadoras han sido enfáticas en denunciar la precarización que ha sufrido el fútbol femenino en el país durante los últimos años, especialmente desde que Harold Mayne-Nicholls dejó su cargo en la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP), siendo sucedido por Sergio Jadue.

“Nosotras vimos que el escenario no estaba mejorando, llevábamos casi 3 ó 4 años sin actividad en la selección, sin un producto competitivo en la competencia nacional y los clubes cada vez haciéndose menos cargo de sus responsabilidades”, explicó Rothfeld en entrevista con CNN.

La ex jugadora de la Universidad Católica manifestó que se sintieron “totalmente pasadas a llevar” y esta situación se acentuó con el cierre de las ramas femeninas de Audax Italiano y Unión Española, a comienzos de 2016. Esa fue la gota que rebalsó el vaso y las impulsó a crear la ANJUFF, con el objetivo de canalizar los problemas e inquietudes de las jugadoras.

“Hicimos una planificación estratégica y tratamos de llevar a todos los que tuviesen algo que ver con el fútbol y el deporte a que se involucraran con esto. La Federación, el Ministerio del Deporte, el Ministerio de la Mujer -porque acá hay un tema de género-, el Sindicato de Futbolistas Profesionales (Sifup) ha sido un apoyo fundamental”, recalcó Iona.

La jugadora aseguró que tienen más voluntad que experiencia a la hora de organizarse: “Nosotras estamos improvisando, somos jugadoras, no tenemos formación de sindicalistas ni gremial”.

A la vez, Rothfeld recordó que hace unos años, cuando se realizó el Mundial Femenino Sub-20 en Chile, parecía que el fútbol comenzaba a proyectarse y profesionalizarse también para ellas: “Veíamos que avanzaba y de repente, que coincidió con el cambio de mandato, todo quedó botado, estancado y comenzó a perderse todo lo que se había invertido con las selecciones, pero también lo que generaba en la sociedad”.

A su juicio, entonces ya se había comenzado a romper con la idea equivocada de que “el fútbol era solamente un espacio masculino”.

Iona recalcó que el machismo es uno de los obstáculos con los que deben convivir las jugadoras a la hora de dedicarse a este deporte: “Yo sé que hay, lo he vivido toda mi vida y ahora también llevando lo de la Asociación y yendo un poquito al choque en estos temas”, cerró.