Hoy debemos manifestar nuestra desaprobación a la columna de opinión “¿Igualdad de género? Se nos acaba Blancanieves” publicada por Julio Alvear en la página institucional de la UDD. 

Creemos que los comentarios del académico de la universidad son una total desinformación respecto de la realidad de las minorías sexuales, un menoscabo a la búsqueda igualdad y poniendo a la palestra un solo tipo de ideología que la UDD avala y difunde como institución, defendiendo a solo un sector político. Creemos que para una institución educativa no debería ser posible, ya que supone un sesgo ideológico que no debería existir.

A modo educativo nos gustaría deconstruir la opinión de Julio Alvear para poder enseñar un poco sobre diversidad, tolerancia y respeto.

“Todos podemos simpatizar con las minorías. Pero cosa muy distinta es que se impongan sus reglas al resto de la población. Y que desde ellas nos digan cómo educar a nuestros hijos, qué historias podemos contarles y cuáles no, o qué ámbito de la lengua castellana no debemos pronunciar”, dice el académico, investigador del Centro de Justicia Constitucional Facultad de Derecho.

La realidad de la lucha LGBTQ no se centra en que los demás sean simpáticos o empáticos con ellos, sino en la búsqueda de una autentica igualdad de trato en la sociedad, desde brechas salariales, pasando por el derecho a la identidad y terminando por la erradicación de actitudes intolerantes. Es desafortunado que una tan larga y dura lucha que se ha dado durante la historia llegue a difamarse atribuyéndole un carácter impositivo a la comunidad LGBTQ, lo cual consideramos ofensivo para todas las minorías sexuales al interior de la universidad. ¿Cómo la universidad planea resguardar y hacer que las minorías sexuales se sientan seguras y conformes dentro de la institución con publicaciones así?

La dura verdad es que el argumento de la “protección de la infancia” es muy antiguo y siempre con el mismo fin: justificar la propia moralidad. Nadie acá está exigiendo el derecho a obligar a cualquier niñx a cambiar su identidad u orientación sexual, acá se exige que los niñxs que no se sienten representados por su sexo asignado puedan tener una identidad social que los represente; solo es un mínimo de dignidad. Acá tampoco se está buscando que el niño no distinga entre géneros, solo que entienda que el género es una construcción social y que uno puede expresarlo como se le dé la gana, no se le está diciendo a nadie que tiene que limitar su expresión o escondérsela al otro. Sin embargo, la columna publicada en la página de nuestra universidad nos insinúa lo contrario, como si la búsqueda de igualdad y respeto consistiese en prohibir que las niñas jueguen a la Blancanieves, todo lo contrario, la idea es que si quiere jugar con las herramientas pueda felizmente. Además, preguntémonos ¿la imagen de Blancanieves para los niños, era la mejor imagen a imitar? Hemos sido espectadores de como Disney ha cambiado la forma en que representa a la mujer en sus películas, ellos mismos dieron cuenta de que esa imagen que estaban transmitiendo no era la correcta ni la más adecuada para la formación de la identidad de una niña o un niño, al ser BlancaNieves una mujer que llega a la casa de siete hombres a ordenar el desastre que tenían, ¿es labor de las mujeres limpiar y ordenar? ¿O los hombres también pueden hacerlo? ¿Porque no lo hacen? ¿Será malo que se rompa la imagen de Blanca Nieves? 

“Si aquí nadie protesta, algún día podemos ir para allá. Se llega a imposiciones intolerables, todas con el lenguaje de la no-discriminación. En EEUU y Europa importantes movimientos feministas vienen enfrentándose a los seguidores de la teoría de género por intentar (en su versión “queer”) imponerles la idea de que, en el fondo, la mujer no existe. Ni pensar, entonces, en Blancanieves para nuestras hijas”, argumenta Alvear.

Primero decir que el término “queer” no hace referencia a que la mujer no exista. El término queer viene de lo “extraño” lo “excéntrico” esto lleva a que los individuos que no se sienten identificados con ninguna “orientación sexual” estructurada y subyugada a lo que es “normal” se definen como queer, el cual es un movimiento en donde las personas apelan a que no hay necesidad de definir su orientación sexual. O ¿acaso los heterosexuales salen del closet y se declaran heterosexuales? ¿Porque los y las que tienen otras orientaciones sexuales deben hacerlo?

Segundo, Simone de Beauvoir en su libro “El Segundo sexo” (1949) plantea que “no se nace mujer: se llega a serlo”, esto no significa que el sexo femenino no exista o que no existan las mujeres, quiere decir que la forma en como nos comportamos las mujeres (forma de expresarnos, de hablar, de movernos, posturas, vestimenta, etc) es construido socialmente y es por ello que el género se da culturalmente, uno no nace sabiendo que el rosado es un color de mujeres y el azul de hombres o que las mujeres usan tacos y los hombres zapatos planos o que los hombres no lloran y las mujeres son débiles y sensibles, todo esto es una construcción social y es a eso a lo que apunta el feminismo a la deconstrucción de los roles socialmente impuestos.

Por último, queremos aclarar que la identidad de género no es una “ideología” como se le suele llamar, la identidad de género está avalada por las ciencias psi según Martínez-Guzmán (2012): “Esta diferenciación masculino-femenino asumida como natural puede ser comprendida, en contraste, como una matriz normativa previa de construcción de lo psicológico y de regulación de las relaciones sociales, que ordena el mundo social al tiempo que lo estereotipa (…) Así, las categorías relacionadas con el género y la sexualidad están permeadas por presupuestos políticos y sociales sobre lo que cuenta como natural y normal.”  Podemos comprender que la identidad de género es una construcción social la que comienza a generarse desde una temprana edad, creando estereotipos sobre lo que debe ser un “hombre” y sobre lo que debe ser una “mujer”.

Invitamos a la comunidad a repensar la imagen que queremos reflejar como institución. ¿Es acaso esta la opinión que nos representa como UDD? ¿Estamos comprometidos como institución con la comunidad LGBTQ? De esta misma manera también queremos extender la invitación a los académicos de las diferentes facultades a no dejar pasar por alto este tipo de opiniones que no aportan nada a la comunidad, solo odio y discriminación.

Como Vocalía de Género y Diversidad nos corresponde velar por el bienestar en estos temas dentro de la UDD, exigimos que la institución se posicione dentro de estos y no publique columnas de opinión que desinformen respecto a las demandas, logros y lucha de la comunidad LGBTQ.

Firman:

-Cristóbal Tome (psicología)

-Carlos Pérez (psicología)

-Beatriz Budnik (psicología)

-Camila Vegvari (enfermería)

-Claudio Miranda (psicología)

-Catalina Garrido (enfermería)

-María Jose Araneda (psicología)

-Cristóbal Bravo (ciencias políticas)

-Ignacio Urbina (ingeniería)

-Nicolas Urrutia (publicidad)

-Francisca Ramírez (derecho)

-Xaviera Molina (enfermería)

-Rosario Cleveland (psicología)

Secretaria de Género y Diversidad UDD


Estudiante de psicología de la UDD y miembra de la secretaria de género y diversidad de la universidad