El triunfo de Donald Trump ha agudizado los ánimos entre grupos étnicos en Estados Unidos. Los supremacistas blancos del estado de Virginia volvieron a manifestarse este sábado en la localidad de Charlottesville, dejando el saldo de un muerto y 19 heridos.

Todo comenzó con la instalación en la ciudad de una estatua de Robert E. Lee, asociado a grupos esclavistas durante la Guerra de Secesión en Estados Unidos, lo que provocó las reacciones de ambos bandos en la ciudad.

El punto más álgido ocurrió cuando un vehículo arrolló a una multitud de contramanifestantes, contrarios al racismo y que exigían tolerancia, hecho que instó a que se decretara estado de emergencia en la zona.