El sábado 5 de agosto jugó la Unión Española contra la Católica en Santa Laura. El partido, un fome 1-0 con un gol de penal y pocas llegadas, fue a las 6 de la tarde, pero yo estaba andando y existiendo por Independencia desde las dos y media. Es que pasó que a media cuadra de Santa Laura hacia el poniente existió el Estadio Independencia, estadio de la UC que se inauguró en 1945 y se vendió, con posterior demolición, el ’71. Ahora ahí hay viviendas y en la entrada de esas viviendas, por Av. Independencia, al frente del Hipódromo, hay una piedra que cumple la función -de manera poco estética- de dar cuenta del pasado de ese espacio. Poco estética porque no es algo muy pensado, dando la sensación que la piedra quedó ahí después de algún terremoto o proceso de glaciación prehistórico: es grande, gris, robusta, incluso torpe, y está enterrada en ese suelo de tierra y concreto formando un figura que parece ser la punta de un iceberg; uno que quedó varado al norte de Santiago por alguno de los falsos procesos nombrados anteriormente. Podría hacer una analogía con esa forma de iceberg, de que esconde algo más grande debajo de ella, pero por ahora solo quiero ocupar la imagen visual, física de la piedra, para que el lector se haga una idea de cómo ésta existe. Atrás de ella hay un muro y delante un pasillo sin techo que es la entrada a los 5 edificios que están construidos en el complejo. En ese frente expuesto a los vecinos, la roca tiene talladas unas palabras que dicen: “A O. Octavio y O. Virgilio Solari, fundadores de este estadio. La Universidad Católica de Chile Agradecida. Octubre 12 de 1945”.

La piedra entonces no es un recordatorio, sino que es un regalo. Un regalo extraño, misterioso, poco adecuado para decorar un living o un hall, pero muy bien posicionado en el mundo, ya que así los hinchas de la Católica podíamos decir que sí po, que sí hubo un estadio de la UC en Independencia, de hecho hay una piedra en el lugar que dice que existió. Bueno, la piedra no hace referencia a la ubicación, pero ahí está y de su tallado se deduce.

A las dos y media, con dos amigos más, entramos al lugar del ex Estadio Independencia. Al entrar pareciera que el espacio sigue siendo el mismo cuando estaba la cancha, solo que ahora hay viviendas repartidas por el perímetro del terreno. Cuando las vi lo primero que pensé es que no sé si estos hogares están muy bien pensados en su construcción. No digo que yo lo hubiera hecho mejor, pero pasa que al medio de los edificios de más o menos cuatro pisos que sostienen estos hogares no hay nada. O sea hay algunos estacionamientos, una multicancha, unos pocos juegos infantiles como columpios o sube y baja, ese tipo de cosas, pero hay mucha maleza y terreno dejado a lo que venga. Lo bueno de esa acomodación de hogares que parece ser una pérdida de espacio, es que quedó un buen terreno para hacer ceremonias. Ceremonias que necesitan un pequeño escenario, sillas escolares de colores, una mesa con mantel para dejar tapaditos y jugos Whatts, y un gran parlante de amplificación. Eso fue lo que hizo la gente de Católica Para Su Gente (también conocido como CPSG, por sus iniciales en español), un colectivo que ahora es corporación y que tiene como objetivo recuperar la labor social y popular que debería tener la Católica. Con las ganas de esa acción política de recuperación hablaron con el alcalde de Independencia y se consiguieron los permisos para poner una placa como corresponde en esa piedra. Una placa que deje bien claro que ahí estuvo el estadio y superar ese agradecimiento que deja a la asociación lógica subjetiva la constancia de que ahí jugó de local la UC. El alcalde igual se motivó y los cabros pensaron que sería una buena idea hacer un acto que inaugure la placa, pero uno de verdad eso sí, sin modelos de trajes apretados ni la animación de Francisca García-Huidobro, sino uno con luz natural, con frío, con picoteo de calzones rotos hechos el día anterior en alguna de las cocinas de las personas de CPSG, con ex jugadores que vivieron esa época no tan gloriosa pero aparentemente linda de jugar en Independencia y con la presencia de la familia cruzada, pero una en serio, no esa que son diputados, ex ministros, grandes accionistas y gente de la tele, sino que mujeres y hombres de muchas edades distintas, que en la cara se les ve todos los viajes que han hecho, todas las desiluciones que han vivido con el equipo y que después de tanto ya les chorrea que Chiqui Cordero saque un mal centro o que el Tanque Silva haya hecho pocos goles. Pero a ellos esta actividad les cala, porque no es el mismo cuento de todos los fines de semana; no hay marcas, no hay entretiempos con actividades absurdas, sino que pura autogestión y ganas de reivindicar algo que es tan abstracto, tan invisible y poco concreto, que dan ganas de llorar: que la Católica es un club popular, que no es solo San Carlos de Apoquindo, sino que también es Independencia, es regiones, es Gary Medel y el Nico Castillo; es muchas cosas más que ese barrio nuevo y rico al oriente de Santiago.

Cuando terminó el partido contra la Unión la comparación y contraposición de actividades fue inevitable y pensé dónde estaba el fútbol: si en un partido de once contra once o en la inauguración de una placa conmemorativa. Y creo que me quedo con la segunda: el fútbol como actividad es demasiado efímero y su importancia demasiado trascendente como para que su existencia radique en lo que pasa adentro de la cancha. Para ejemplificar esto, pensemos en Maradona. El fútbol no sería lo mismo sin Maradona, y el 10 existe en la construcción que hacemos de lo que hizo, no en lo que hizo. El fútbol vive en sus dos goles contra Inglaterra y en las millones de opiniones, lecturas, textos, videos, películas y tatuajes que nacieron a partir de esas dos jugadas, y no en esos 10 minutos que ya pasaron hace rato. Ahora pensemos en una Católica de Independencia. Esa idea vive o más bien agoniza en el recuerdo emocionante de personas mayores que estuvieron ahí. Pero la creación de relatos que generó lo de ese sábado, no solo reconstruye sino que a la vez replica y hace que esa idea, esa concepción de la Católica como “Independencia” siga existiendo. Para mí ahí está el fútbol.


Sóciologo, escritor e hincha de la UC