Ad portas de la entrada de lleno en la campaña electoral de cara a las campañas presidenciales y parlamentarias de noviembre, ya empiezan las conversaciones con los comandos para organizar los esperados debates presidenciales.

Y estas conversaciones han estado marcadas por una cosa: Las negativas y exigencias desde el comando de Sebastián Piñera.

El ex mandatario, líder indiscutible de las encuestas, participará del debate del próximo 28 de septiembre organizado por la Asociación Nacional de Prensa (ANP). Casi un mes después está programado uno por la Asociación de Radiodifusores de Chile (Archi), para el que Piñera realizó una inusual exigencia: Que se organicen dos debates. Uno entre él, Alejandro Guillier (Fuerza de Mayoría) y Beatriz Sánchez (Frente Amplio) y otro entre los cinco candidatos restantes, Carolina Goic (DC), Marco Enríquez-Ominami (PRO), José Antonio Kast (independiente), Alejandro Navarro (País) y Eduardo Artés (Unión Patriótica).

El encargado comunicacional de la campaña, el ex-lobbista Gonzalo Cordero, afirmó que “el ex Presidente Piñera tiene toda la disposición de debatir. Hemos planteado que hacer un debate entre ocho candidatos no genera valor, no aporta información razonable para los electores. Los debates se hacen para que la ciudadanía pueda conocer de mejor manera y más en profundidad a cada uno de los candidatos”.

Esto se suma a las constantes negativas del candidato de Chile Vamos de asistir a otros debates, decisión que ha sido calificada como “cobarde” por otros aspirantes a La Moneda.

“El candidato Sebastián Piñera lo ha dicho públicamente, que no quiere debatir con los ocho (candidatos), y quiere debatir solamente con Alejandro Guillier y conmigo, que somos los que estamos más adelantados en las encuestas. Eso, evidentemente, me conviene, pero me parece antidemocrático”, criticó Beatriz Sánchez.

Otro de los debates esperados, el de la Asociación Nacional de Televisión (Anatel), aún no tiene fecha definida.