Las alertas y preocupaciones en el mundo están encendidas. El domingo, Corea del Norte volvió a ser noticia mundial con una prueba nuclear, la más potente que ha realizado.

Se trató de una bomba de hidrógeno (H) “con extraordinario poder explosivo” y que, según el propio régimen, sería capaz de ser enviada hasta el territorio estadounidense. Según El País, el estallido provocó un terremoto de magnitud 6,3 y habría alcanzado una potencia de 100 kilotones. Para entender, la bomba H que lanzó Estados Unidos sobre Hiroshima fue de 15 kilotones.

Se trató de la sexta prueba nuclear de Corea del Norte, la cuarta bajo el mandato de Kim Jong-Un, la tercera en los últimos 12 meses y la más potente de todas.

Una vez más, el Consejo de Seguridad de la ONU se volverá a reunir para abordar la situación con las constantes amenazas. Ya lo hizo la semana pasada, después de que una prueba de misil de Corea del Norte pasara sobre el territorio japonés antes de estallar en el Mar Pacífico.

A todo esto se suma que las autoridades de Corea del Sur detectaron señales de que su par del Norte prepara un artefacto balístico intercontinental (ICBM), que tendría la posibilidad de transportar una bomba H.

Pyongyang “prepara un nuevo disparo de misil balístico, ya que han sido detectados constantemente desde el ensayo del domingo”, afirmó ayer el ministerio de Defensa surcoreano, sin poder precisar lugar ni hora de la prueba. Los gobiernos de Corea del Sur y Estados Unidos anunciaron el despliegue de sus defensas antimisiles THAAD.

En Washington, el mandatario Donald Trump tampoco escatima a la hora de amenazar: Dice que está dispuesto a utilizar toda su capacidad nuclear si Corea del Norte ataca su territorio o el de sus aliados.

“El presidente Trump reafirmó el compromiso de Estados Unidos para defender nuestra patria, territorios y aliados, usando todas las opciones diplomáticas, convencionales y nuestra capacidad nuclear disponible”, aseguraron en un comunicado de prensa desde la Casa Blanca.