Suecia denegó el asilo a Bibihal Uzbekim, una mujer afgana de 106 años que en 2015, huyendo de la guerra, se embarcó en la peligrosa ruta hacia el Viejo Continente junto a su hijo y a su nieto.

“La edad avanzada no constituye por si misma un motivo para el asilo”, defiende la Agencia de Migraciones del país escandinavo.

Casi sin poder ver ni hablar, y con una importante discapacidad física, Uzbekim salió a finales de 2015 de la ciudad de Kunduz y atravesó Siria e Irak con su familia. Durante 20 días viajó en brazos de su hijo de 67 años y de sus nietos.

La decisión sitúa a la mujer a las puertas de la deportación. Su familia, que quiere apelar la denegación, dijo que tan pronto como la anciana supo que su petición había sido rechazada su salud comenzó a deteriorarse y sufrió un accidente cerebrovascular. Las personas cuyas solicitudes han sido rechazadas pueden apelar hasta tres veces, un proceso que puede prolongarse en el tiempo.

Hoy vive en Suecia, con su familia, en el pequeño pueblo de Hova, en el centro del país.