Las repercusiones que dejó la doble fecha eliminatoria recién pasada -donde Chile cosechó cero puntos y quedó al filo de quedar fuera del Mundial de Rusia 2018- escapan a lo meramente deportivo.

Al mal juego de la Roja, los magros resultados y el enojo de los jugadores con la hinchada y la prensa por las críticas, se suma también el machismo encubierto que se ha dejado ver luego de las derrotas por 0-3 y 0-1 ante Paraguay y Bolivia respectivamente.

[Lee también en El Desconcierto: A sacar la calculadora: Chile sigue con vida en el camino a Rusia 2018, pero depende de estos resultados]

Esto porque un evento en Facebook llamado “Marcha para que Alexis termine con Mayte y vuelva a su nivel” se volvió viral tras el duelo en La Paz. No sólo eso, cientos de memes y bromas circularon por redes sociales culpabilizando a Mayte Rodríguez por el bajo rendimiento de Alexis Sánchez en los últimos encuentros de la selección.

A raíz de esto, la periodista y traductora Estefanía Sepúlveda escribió una columna en El Dínamo titulada “Perdió la Roja y la culpa es de Mayte Rodríguez”, donde devela el machismo y la misoginia encubierta detrás de la “humorada” creada por La Marea Roja Valparaíso.

“¿Cuál es el crimen de Mayte Rodríguez? Ser pareja de Alexis Sánchez, un futbolista profesional, de hierro, casi intocable, sacándolo de su foco. Tanto es el magnetismo de la actriz que sus encantos desconcentraron, cual epidemia, al resto de los compañeros de trabajo de Alexis. O, al menos, esa es la inverosímili tesis que quieren que creamos”, escribe la también columnista de Es Mi Fiesta.

En el texto, la autora analiza la comparación que se hace de Mayte con Yoko Ono, aduciendo que a ambas se les ha recriminado por ser una amenaza para sus parejas.

“Pese a las incansables explicaciones de otros miembros de la banda o la propia Ono, su imagen se asocia a un  elemento discordante y decisivo a la hora de ‘disolver’ a The Beatles. Lo mismo está comenzando a ocurrir con Mayte Rodríguez: como si no tuviera otra actividad para dedicar su tiempo, pareciera que agota las energías de su novio y lo condiciona por el resto de su carrera, como si existieran diferencias irreconciliable entre la vida amorosa y profesional. Como si su calidad como actriz nestuviera en tela de juicio por su relación amorosa”, apunta.

“En un planeta que culpó a Courtney Love del suicidio de su marido y a Javiera Parra de separar a Los Tres, no es novedad que nos hagan cargar con el peso de la emotividad masculina”, agrega.

Finalmente, Sepúlveda plantea que la misoginia disfrazada de humorada es la misma que permite a que a mujeres les silben en la calle, la que permite que se crea que la provocación de las mujeres justifica el acoso. “Una verdad impuesta, que nos acusa y nos maldice como únicas culpables de las terribles decisiones de este mundo, y que nos castiga aunque no hayamos destruido en lo absoluto. Como si el pecado más grande fuera nuestra mera existencia”, remata.