El pasado 26 de mayo, la estudiante de 22 años Rayén Barriga escribió en su Facebook una frase que desató una crisis en la Universidad de Concepción: “Estoy realmente podrida de tener que vivir los acosos sexuales por parte de los profesores de Periodismo UdeC”.

En su texto, donde describe acercamientos impropios de docentes, se viralizó destapando la denuncia. Pocos días después, la Coordinadora de Estudiantes de Periodismo realizó una asamblea en la que convocó a las estudiantes que habían sido vulnerados a compartir sus experiencias. En pocas horas, reunieron 18 testimonios que relataban hechos de connotación sexual no consentidos por parte de profesores y uno de sus compañeros. 

Según consigna el reportaje de The Clinic, el dossier contenía pantallazos de mensajes y otras pruebas de las acusaciones. Hoy, la institución desarrolla un sumario contra cuatro docentes: Tito Matamala Aburto (54), y Andrés Latini Lanata (61); Ángelo Isidro Benvenuto Vera (69) y Adrián Pineda Polanco (38); y un exestudiante, Michael A.H.P (26). Además, Benvenuto y Michael enfrentan una investigación del Ministerio Público por abuso sexual.

Se estima que antes de las Fiestas Patrias se conocerá el resultado del sumario, que tomó declaración a más de cien estudiantes. En uno de ellos, Mercedes (28), relata un episodio de Benvenuto en el que “estábamos trabajando en grupo, en el segundo puesto de adelante hacía atrás. Él pasa, me pone su mano sobre mi mano, sube por mi brazo, me roza un pecho, me aprieta el hombro y avanza hacia atrás, pero todo muy rápido. No alcancé a reaccionar, salté solamente. Una amiga me miró y me dijo “qué onda”. Yo le moví los labios y le dije “me agarró una teta”. Pasa él de vuelta, me aprieta el hombro, me vuelve a tocar un pecho y me aprieta fuerte la mano. Ahí ya me estresé”.

Sobre Tito Matamala, una de las estudiantes recuerda que “no podía llegar tarde a alguna de las clases porque me hacía gestos para que me fuera a sentar adelante, ojalá en el primer puesto. En ese entonces, ya éramos amigos de Facebook, y si faltaba a clases me escribía por este medio diciendo ‘te eché de menos, como siempre’ este tipo de mensajes llegan pasadas las 10 de la noche. También existían las invitaciones a tomar algo, celebrar cualquier cosa con cerveza, después de clases o conocer su colección de libros y avioncitos. En los pasillos, me saludaba y me decía ‘corazón, no sigas faltando porque me voy a enojar’”.

La situación provocó el impulso de un censo a los 26 mil estudiantes de la Universidad de Concepción sobre asuntos de género y violencia, además de una revisión de la normativa y los protocolos de acoso y discriminación.