A fines de agosto, ocho ex alumnas y estudiantes denunciaron a tres docentes del Instituto de Música de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso por abuso de poder y acoso sexual.

Luego de entregar detalles acerca de sus denuncias y el procedimiento de sumario iniciado por la universidad, El Desconcierto recibió un requerimiento por parte de dos de los profesores involucrados, Eduardo Cáceres y Rafael Díaz, quienes deseaban dar a conocer su versión sobre los hechos.

Según lo que indica la denuncia que fue ingresada a la universidad, Eduardo Cáceres fue acusado de mantener relaciones sexuales con alumnas, sostener relaciones de pareja con alumnas y acosarlas a través de invitaciones a salir, llamadas telefónicas, correos electrónicos y con mensajes con comentario de tipo sexual.

Por su parte, Rafael Díaz es apuntado por manipulación para intimar con alumnas más allá de lo pedagógico, acoso a alumnas mediante ofertas para financiar viajes académicos, correos íntimos, confesiones de fracasos amorosos, y de manipular y perjudicar emocionalmente a sus alumnas mediante relaciones sexuales y de pareja con sus madres.

En entrevista con El Desconcierto, ambos negaron las acusaciones, especialmente aquellas vinculadas al acoso sexual.

-¿Hay alguna de estas acusaciones que reconozcan? ¿Las consideran falsas?

-Eduardo Cáceres: En mi caso, lo único que puedo decir es que todo lo que ahí dice es falso. Yo tuve una relación de pareja hace 16 años, que era de la universidad, pero no era mi alumna. Nunca fui su profesor, ni antes, ni durante, ni después. Fue una relación de pareja de pololeo, asumida completamente por ella. Incluso ella lo dice, lo describe, que fue una relación consentida.

En lo que respecta al acoso, yo jamás he dicho eso. Incluso yo pregunté en la misma escuela a un curso completo, si alguna persona se había sentido acosada por mí o por alguna llamada telefónica. Nadie, hasta el momento. La acusación hacia mí es de otro tipo, ahí me están metiendo en un paquete con otras personas.

Rafael Díaz: Lo desmiento completamente. Al parecer, tratando de colegir, aluden al hecho de que pude haber ofrecido alguna ayudantía en mis proyectos de investigación a una persona, que fue la que me levantó un cargo de abuso de poder, y esta persona pudo haber sido mi ayudante en un proyecto Fondecyt. Pero nunca se materializó, porque yo vi que no tenía condiciones ni madurez para hacerlo. Esa acusación habla en plural, como si hubieran muchas personas a las cuales yo ofrecía oportunidades de ofertas a cambio de intimar o lo que sea. Primero que nada, no es plural, se reduce a una sola persona, y segundo, esa persona jamás fue beneficiaria de ningún viaje ni franquicia adscrita a un proyecto mío.

-El segundo punto dice, más o menos en la misma línea, “acoso a alumnas mediante oferta para viajes académicos, correos íntimos y confesiones de fracaso”.

Rafael Díaz: Son cosas totalmente distintas. La primera parte alude justamente a lo anterior, que a través de mis proyectos pude haber querido beneficiar a alguna persona. No fue así, de hecho, la única ayudante que yo tengo en mi proyecto es Andrea Ramírez y ella no se ha hecho parte de esto. Respecto a correos amorosos íntimos, lo desmiento completamente.

Díaz también niega haber realizado confesiones de fracasos amorosos a sus alumnas o haber realizado un intercambio epistolar con los mismos fines: “No desmiento el hecho de que hayan habido intercambios personales, pero son de tipo personal y nunca eróticos”.

El docente también descartó las acusaciones que lo apuntan como responsable de manipular a sus alumnas mediante relaciones sexuales y de pareja con sus madres: “Yo tuve una relación de pareja formal con la madre de una persona que alguna vez estudió composición conmigo, pero no en Valparaíso, sino en Santiago, en una universidad distinta. Yo tuve una alumna, no voy a identificarla, que estudió composición conmigo durante un año. En el proceso conocí a su madre y al final de año surgió una relación amorosa”, explicó.

Díaz recalcó que, al momento de sostener esta relación, la estudiante en cuestión ya no estaba a su cargo: “Ella pasó a ser ex alumna, y lo decidí así por dos razones: porque no quería tener una alumna directa y al mismo tiempo estar involucrado con su madre”.

“No somos un paquete”

Hasta ahora, el tercero de los docentes involucrados en la denuncia, Boris Alvarado, no se ha pronunciado ni solicitó al medio su derecho a réplica. Al respecto, Díaz y Cáceres recalcan que “son casos distintos, no somos un paquete”.

-¿Cuáles son sus expectativas sobre el sumario en curso?

Eduardo Cáceres: A mí es una persona la que me acusa, que fue esta persona con la que tuvimos una relación de pareja en el 2001, el último de su carrera. Cuando entré, yo hacía solamente clases a la gente de primero, por lo tanto, no tenía ninguna situación de poder. Era un profesor a boleta que hacía tres clases una tarde a la semana, así que en ese sentido ella tenía más poder que yo, porque ya estaba terminando la carrera y tenía un montón de cosas que organizaba y qué sé yo.

La situación es otra, no sé si viene al caso denunciarlo acá, pero ella quedó muy cruzada conmigo porque yo decidí no continuar la relación en algún momento. Ella, la verdad, es que no quería hacerlo y quedó con esta especie de clavo. Y eso es todo. Cuando dice que hubo “abuso de poder” yo digo: ¿de qué? ¿Qué poder pude haber tenido yo el primer año que entré a trabajar ahí? No organizaba nada, no tenía nada, no tenía grupos. Mis expectativas del sumario son completamente positivas en el sentido de que no sé de qué se me puede acusar.

Rafael Díaz: En mi caso, a pesar de lo amargo del momento -a nadie le gusta que familiares tuyos se enteren de cosas que son no sólo falsas, sino también feas-, me siento muy tranquilo. Técnicamente se trata de una ex ayudante y actual alumna que me levanta un cargo de abuso de poder y que se manifiesta en haber emitido un informe negativo sobre su persona en vista de una beca de investigación (…) Dice que de alguna manera las evaluaciones que hice de su persona no eran justas, pero son cargos muy débiles. Son los riesgos que asume un profesor que tiene que evaluar, esa es su potestad, y sería muy orwelliano que un profesor sea evaluado de abuso de poder por evaluar a veces de forma negativa.

Estoy muy tranquilo. Y en el caso de la chica de Santiago, que dice haberse sentido afectada por haber tenido una vinculación amorosa con su madre, no tiene pies ni cabeza. Es un argumento completamente demencial. Imagínate que lleguemos a un control de las emociones entre dos personas adultas. la relación entre su madre y yo fue una relación de amor mientras duró. No hicimos ningún daño a nadie y entiendo que su madre no está de acuerdo con este cargo, porque ella declara que la relación que tuvo conmigo fue libre, consentida y amorosa.

Eduardo Cáceres centra sus críticas en M.J.O., apuntándola como la principal denunciante: “Lo paradójico es que todo este abuso de poder no se sitúa, insisto, dentro de ninguna acción que ella denuncia dentro de la PUCV”.

“Yo no me puedo hacer cargo de estas 8 alumnas, porque aquí somos 3 profesores y 8 personas que acusan. Eso no significa que esas 8 nos estén acusando a nosotros 3, porque la verdad es que aquí hay acusaciones diferentes. Insisto, hay que separar las aguas”, afirma.

Anuncian querellas por injurias una vez terminado el sumario

Ambos docentes señalan que, una vez finalizado el sumario, denunciarán por injurias a las ex alumnas y estudiantes involucradas, mientras Cáceres sugiere que una de ellas ha sostenido relaciones amorosas con otros docentes: “Esto a mí da que pensar”, señala.

“Me ha dicho mi abogada -que, insisto, no me está representando formalmente-, que debo llegar hasta el final. Es decir, yo debiera querellarme ‘después de’ porque, si no lo hago, ella dice que este fenómeno se puede volver a producir. Ella considera que esta es una sociedad muy abusiva. A veces el supuesto abusador es el abusado y, por último, yo debo seguir la querella por injurias por último para conseguir una disculpa. Así que sí, yo lo voy a hacer“, agrega.

Por su parte, Cáceres cuestiona las declaraciones realizadas por el Centro de Estudiantes y la FEPUCV: “Por ejemplo, en mi caso, ¿a qué se están refiriendo con hechos comprobados? Si ellos están afirmando tanta cosa están desautorizando absolutamente al sumario. ¿Para qué hay un sumario si ellos ya saben que los hechos ya están todos comprobados? Me parece muy irresponsable por parte de una federación y de una Secretaría de Género, que lo dan todo por hecho. Ellas reciben esta información y la viralizan, pero irresponsablemente afirman cosas. Eso nos ha hecho mucho daño”.

Díaz enfatiza que está tranquilo sobre los resultados del sumario, pero le preocupa lo que viene después: “Yo estuve, igual que Eduardo, muchos años fuera del país. Cuando volví me encontré con otro país. Este suceso que acabo de vivir tiene rasgos dictatoriales por imponer culpabilidades a personas que no han sido investigadas. Esa es una forma de dictadura, eso lo vivió la gente en la dictadura militar y también lo vivieron otros regímenes”.

“También veo el gran peligro de que estos grupos, cuya intención es noble, que protegen los derechos de la mujer y de la violencia contra ella, que me parecen tremendamente necesarios y legítimos, se pueden instrumentalizar desgraciadamente para hacer daño”, cerró.