El 24 de noviembre de 2015 se condenó a Sergio Fernando Contreras Mejías y Ramón Pedro Cáceres Jorquera, como autores del delito reiterado de aplicación de tormentos en contra del ex ministro de Interior y de Defensa, José Tohá González, entre el 2 de febrero y el 15 de marzo de 1974.

La condena, confirmada por la Corte de Apelaciones en enero de 2017, fue por tres años de presidio en su grado menor, además de la suspensión de cargo u oficio público durante el tiempo de la condena. Sin embargo, se les concedió a ambos sentenciados el beneficio de la remisión condicional de la pena (firma mensual).

Uno de los recursos de casación que se presentó fue por parte de la defensa de Sergio Contreras, que pedía una sentencia de reemplazo que absuelva a Sergio Contreras por haber sido condenado por hechos que no fueron objeto del procesamiento ni de la acusación, y que por tanto no fueron probados durante la investigación penal.

Al respecto el fallo menciona los hechos acreditados: que el día 15 de marzo de 1974 aproximadamente a las 13.00 horas, el ex ministro de Interior y de Defensa José Tohá González fue encontrado muerto y que “durante su privación de la libertad y no obstante el delicado estado de salud en que se encontraba en reiteradas oportunidades fue víctima, por parte de agentes del Servicio de Inteligencia de la Fuerza Aérea de Chile, de tratos crueles y degradantes, ejecutados con el propósito de dañar su integridad física y psíquica, con afectación de su honra y dignidad”. Estos hechos se habrían tomados de los mismos testimonios de los inculpados.

También se habría desprendido de esos testimonios, y de los de testigos, los apremios que sufrió el ex ministro a su retorno de Isla Dawson en 1974: “Una vez internado don José Tohá González en el Hospital Militar, en diversas oportunidades, no obstante encontrarse enfermo, es trasladado nuevamente desde su lecho en dicho hospital al recinto de la Academia de Guerra de la Fuerza Aérea, conocida como AGA, sita en la comuna de Las Condes, donde es vuelto a interrogar en forma degradante, dejándole tales rigores secuelas notorias en él; malos tratos que los agentes repiten, sin consideración al estado de salud, en el mismo Hospital Militar, como lo comprueban los papeles manuscritos que la víctima escribió a requerimiento escrito de los agentes”.

Por esto la Corte Suprema confirmó las sentencias de primera y segunda instancias por tormentos reiterados a los dos acusados.

Otros recursos de casación remitían a que se sumara la participación de los encausados en la detención de José Tohá. Sin embargo, también fueron desestimados y se confirmó la decisión de la Corte de Apelaciones.

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