Convulsionado se encuentra el mundo del ajedrez, que por estos días está expectante a los resultados del Mundial que se lleva a cabo en la ciudad de Tiflis, Georgia.

El certamen tuvo dos grandes sorpresas este sábado: La sorpresiva derrota de Magnus Carlsen, vigente campeón planetario que ha mantenido su cetro desde el 2013, ante el chino Bu Xiangzhi (35º del ránking de la FIDE) en la primera partida de una serie de nueve.

La otra la protagonizó el joven ajedrecista canadiense Anton Kovalyov, quien con solo 25 años llegaba de derrotar al ex campeón del mundo, el indio Viswanathan Anand. Sin embargo, cuando se aprestaba a iniciar la nueva ronda, se declaró su derrota en la partida siguiente.

El deportista formado en Argentina y nacido en Ucrania fue notificado por la organización que no podría ingresar a la sala a menos que se cambiara los pantalones cortos que traía puestos porque supuestamente violaba el código de vestimenta de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE).

Sin embargo, en el reglamento no está propiamente definido como tal. De hecho, el propio Kovalyov argumentó que ya había disputado el anterior Mundial con pantalones similares. Le dieron 15 minutos para cambiarse y no volvió.

Pasadas las horas, la polémica comenzó a tomar otros ribetes cuando el canadiense publicó en su página de Facebook que su retiro fue porque el presidente de la federación europea de ajedrez, Zurab Azmaiparashvili, lo amenazó con duras sanciones económicas y le gritó “gitano”.