Este año se cumplen 44 años desde que el 11 de septiembre de 1973, la Junta Militar realizó el Golpe Militar que bombardeó La Moneda, derrocó el gobierno del presidente Salvador Allende y –a pesar de que se trataba de una “medida transitoria”– se mantuvo por 17 años en el poder.

La forma en que el mundo político y social conmemoran esta fecha ha variado a través de los años, y ha transitado desde la exaltación del patriotismo hacia una fecha de protesta, lo que da cuenta del cambio de significado para el país que ha sufrido este episodio.

A continuación, los hitos y la evolución del 11 de septiembre chileno a lo largo de más de cuatro décadas:

11 de septiembre de 1974: Día de la Liberación Nacional

La de 1974 fue la primera conmemoración del Golpe Militar. Ese día también fue el elegido por el dictador Augusto Pinochet para anunciar que el país había dejado de estar en “Estado de Guerra Interno” luego de 365 días, y por eso, en el aniversario del Golpe, la Junta Militar se enfocó en exaltar los valores patrióticos que predicaba y, especialmente, resaltar las labores desarrolladas durante su primer año en el poder. También se anunciaron medidas para contentar a la población, como el reajuste salarial cada tres meses.

“Todo Santiago adhiere al Día de la Liberación Nacional” titularon medios como El Mercurio y La Tercera para cubrir la celebración de ese año, que se realizó en el Parque Bustamante, como una fiesta masiva con carros alegóricos que, según consignan, contó con más de 20 mil asistentes. Los mismos medios publicaron especiales que daban cuenta del “ambiente de libertad que respiraban las poblaciones”, de Pinochet y su esposa “en su dimensión casera e íntima”, y los gremios de distintas empresas no escatimaron en gastos para agregar grandes insertos donde calificaron la fecha como “el comienzo de un nuevo amanecer”.

Este espíritu se mantuvo a lo largo de la década, y en 1981, el 11 de septiembre se declaró feriado legal como el “Día de la Liberación Nacional”, que se mantuvo hasta 1998. Los medios oficiales solían destacar a los “cuatro rostros” de la Junta, que estaba integrada por los comandantes en Jefe Augusto Pinochet (Ejército), Gustavo Leigh Guzmán (Fuerza Aérea), José Toribio Merino (Armada), y por el General Director de Carabineros, César Mendoza Durán. Sin embargo, con el avance de la dictadura, la figura de Pinochet se fue levantando por sobre las otras y adquiriendo cada vez más relevancia.

En 1978 Leigh fue destituido por los demás miembros y reemplazado por el general Fernando Matthei, mientras que en 1985, Mendoza renunció a la Dirección de Carabineros y fue reemplazado por Rodolfo Stange. De este modo, la primera etapa de la dictadura culminó con el plebiscito y Constitución de 1980, que tenían como propósito posicionar a Pinochet como Presidente de la República.

 

Diario La Tercera, ediciones de los días 11 y 12 de septiembre de 1974. La última imagen corresponde al inserto publicado por una serie de gremios como celebración por el primer año que se cumplía desde el Golpe Militar.

11 de septiembre en los ‘8o: Plebiscito, manifestaciones y represalias

La jornada del jueves 11 de septiembre de 1980 fue una de las más importantes de la dictadura. Ese día se habían llenado más de 6 millones de papeletas para decir Sí (simbolizado con una estrella) o No (simbolizado por un punto negro) a la Constitución Política trabajada por la Comisión Ortúzar, el Consejo de Estado y la Junta Militar.

Antecedió a ese día una serie de manifestaciones de campaña del terror (El Mercurio de ese tiempo, en su sección La Semana Política, hablaba de un “temor saludable”) respecto a la opción del No. En medio de una serie de cuestionamientos por unas elecciones que no contaron con registros electorales ni permitieron la campaña por la oposición, la gente acudió a votar. Más de alguno hizo el experimento para ver lo fácil que salía la tinta del dedo pulgar que marcaba las votaciones. Las sospechas eran legítimas, luego de la experiencia del plebiscito de 1978.

El Sí se impuso con un 67% de los votos frente a un 30% en contra. La prensa internacional le preguntó al otro día a Pinochet sobre cuál era ahora el paso para reunir a los chilenos y quién debía darlo. “Mire, cuando yo quiero ponerme bien con una persona que está sentida, no espero que venga él a hablar conmigo, sino que voy a hablar con él… En consecuencia quienes están en contra del gobierno tienen que deponer su actitud y colaborar… Pónganse aquí con nosotros”, respondió quien desde ese minuto se denominó presidente.

Más allá de las reformas que se han hecho, aún ningún gobierno ha podido cambiar de raíz la Constitución de 1980.

El ’83, en tanto, se cumplían 10 años del Golpe, y la antesala fue agitada. Fue el año donde empezaron las Jornadas de Protesta en contra del régimen, siendo la primera en mayo, provocando la detención de miles de pobladores en los días que siguieron.

El clima que preparó el 11 de ese año no fue distinta. La jornada de protesta de agosto no solo fue una de las más multitudinarias en contra del régimen, sino que movilizó a 18 mil efectivos armados a reprimir en las calles, dejando un saldo de 29 muertos. A finales de ese mes, como represalia, el MIR asesinó al intendente de Santiago, el general Carol Urzúa, y a dos escoltas que lo acompañaban.

“Aquí ningún huevón vivo, todos muertos”, dijeron en la CNI. Por esto, el 7 de septiembre la CNI asesinó a 5 militantes del MIR, tres en la calle Fuenteovejuna y dos en la calle Janaqueo.

Al día siguiente se daría inicio a una jornada de cuatro días de protesta en contra de la dictadura, con marchas, cacerolazos y barricadas. La jornada terminó con un saldo de 9 muertos. El mismo 11 de septiembre un jeep de la Municipalidad de Pudahuel asesinó de un disparo a Pedro Marín.

La histórica Revista Cauce n.22 del 12 de septiembre de 1984. Tras ser censurada por la dictadura, se omitieron las imágenes en todo el número.

La violencia también fue la tónica que preparó el 11 de septiembre de 1986. Tras el atentado del Frente Patriótico Manuel Rodríguez contra Pinochet en la llamada “Operación Siglo XX”, ocurrido cuatro días antes y que terminó con cinco de sus escoltas muertos, hubo una seguidilla de operaciones en contra de opositores.

Se constituyó de inmediato el “Comando Once de Septiembre”, liderado por Álvaro Corbalán, que prometió cobrar dos vidas por cada escolta muerto. El 8 de septiembre asesinaron a cuatro personas: Felipe Rivera, Abraham Muskatblit, Gastón Vidaurrázaga y el periodista de la revista Análisis, José Carrasco, abatido con 13 tiros en la cabeza.

Ese mismo día irrumpieron con violencia militares en la población La Victoria. A punta de golpes se llevaron a tres sacerdotes franceses: Pierre Dubois, Daniel Caruette y Jaime Lancelot. El 11 de septiembre los expulsaron del país.

Ese día, Pinochet evitó en su discurso conmemorativo del Golpe cualquier mención al plebiscito que se avecinaba, En lugar de eso, se refirió al atentado. “Sí, señores, la trágica experiencia que representó para Chile el intento comunista de instaurar en nuestro sujeto su cruel tiranía no debe ser olvidada jamás”.

Luego, a pesar de los últimos eventos, dijo: “Una materia a la que deseo referirme de manera especial es la que corresponde a los derechos humanos, reiterando el irrestricto respeto que el gobierno les concede en su integridad”.

La Tercera 11 de septiembre de 1986.

Revista Hoy de la semana del 5 al 11 de septiembre de 1988.

11 de septiembre de 1990: El feriado en que Aylwin fue a trabajar

Como era de esperarse, la primera conmemoración que se vivió luego del regreso a la democracia estuvo marcada por las divisiones e interpretaciones opuestas desde distintos bandos y las manifestaciones en las calles. Pero además hubo un gesto que destacó. La fecha aún era feriado legal –para que la población pudiera “celebrar”–, sin embargo, el presidente Patricio Aylwin (DC) decidió ir contra la tradición y le pidió a sus asesores más cercanos que ese día trabajaran en La Moneda junto a él como si fuera un día normal.

“Con eso quiso transmitir que el 11 de septiembre no era un hito ni una gesta heroica que había que celebrar. En el fondo, quería decir que en esa fecha lo que Chile había vivido era una ruptura”, explica la historiadora Cristina Moyano, quien agrega que si bien el gesto de Aylwin fue discreto, para la época fue una señal significativa y “da cuenta de los límites que había durante la transición”.

Desde entonces, y a lo largo de los años posteriores, las señales desde el mundo político y social han progresado en sentidos diferentes. La historiadora explica que ello muestra la tendencia propia de la década de los ’90 de desdibujar el valor que se le había atribuido al 11 hasta entonces y convertirse en una “fecha en disputa”.

Los opositores a la dictadura y familiares de sus víctimas realizaron sus conmemoraciones de forma abierta y con la autorización de las intendencias, mientras que las protestas en distintos puntos de la capital y en poblaciones periféricas se acentuaron durante estos años. “Los niveles de violencia dan cuenta de los límites del proceso de democratización. Se entiende como un momento para expresar rabia contra un sistema que se inició en esa fecha”, agrega la historiadora.

Por otra parte, en un comienzo las demostraciones de apoyo al régimen contundentes y públicas. Mientras Pinochet señaló que “si las circunstancias se repitieran, actuaría igual”, y Gustavo Leigh que “el pronunciamiento del 73 fue inevitable”, en 1990, la UDI llamó a sus bases y sectores independientes a rendir un homenaje a Augusto Pinochet, y realizaron una masiva “caravana de la gratitud” afuera de su casa.

Sin embargo, con la aparición del informe Rettig, el apoyo al régimen fue decayendo, al menos públicamente, y las celebraciones se limitaron a grupos más reducidos. “Dejaron de defender férreamente el legado de la dictadura. La derecha perdió la batalla de la memoria”, agrega Moyano. De hecho, en 1998, durante el gobierno de Eduardo Frei, la efeméride se reemplazó por el Día de la Unidad Nacional, aunque no generó muchos cambios y se siguió usando como una jornada de manifestaciones, por lo que en marzo de 2002 se eliminó.

Diario La Tercera, ediciones de 11 y 12 de septiembre de 1994

11 de septiembre de 2003: Salvador Allende, el “Presidente mártir”

Uno de los mensajes más potentes del aniversario número 30 del Golpe Militar fue el rescate de la figura de Salvador Allende. “Ya no como la persona causante de las divisiones en el país, sino como quien quiso transformar Chile respetando sus instituciones”, explica Moyano.

Ese año, el entonces presidente Ricardo Lagos organizó dos actos en el Palacio de Gobierno. El primero fue un de homenaje a Allende el día 10, donde el presidente acompañó a Hortensia Bussi y a sus hijas Isabel y Carmen Paz por La Moneda para luego iniciar el acto de homenaje ante unos 400 invitados.

Al acto no asistieron figuras emblemáticas de la DC, como los ex presidentes Patricio Aylwin y Eduardo Frei, además del entonces presidente del Senado, Andrés Zaldívar. Quienes sí asistieron fueron los ministros DC del gobierno -con excepción de Soledad Alvear, que se encontraba en México y de Pedro García, quien manifestó no compartir el motivo del acto- y algunos de Grupo de los Trece demócratacristianos que en 1973 rechazaron el Golpe, como Andrés Aylwin, Mariano Ruiz Esquide y Belisario Velasco. Insulza agradeció la presencia DC en el homenaje.

Hasta Silvio Rodríguez asistió al acto, y señaló: “La última vez que entré a La Moneda fue para saludar al presidente Allende. Es muy emocionante, un altísimo honor”.

Portada The Clinic 11 de septiembre de 2003.

El segundo acto fue el 11 de septiembre, donde el presidente Lagos reinauguró la entrada de La Moneda por Morandé 80, reiteró el aporte del mandato de Allende y lo calificó como “el Presidente mártir”.

Ese mismo día Pinochet hizo un acto paralelo en su casa en La Dehesa, donde le obsequió al entonces presidente de la fundación que lleva su nombre su banda presidencial, el empresario Hernán Briones, su banda presidencial. Entre los asistentes estuvieron los senadores Iván Moreira (UDI), Baldo Prokurica (RN) y José García Ruminot (RN).

Fue Lucía Hiriart la encargada de las palabras, destacó el “referéndum legítimo y limpio” de 1980, dijo que el Golpe fue necesario para tener el país de hoy y pidió “un Chile donde la historia no sea tergiversada”.

Algunas gestiones para el acto las hizo el comandante en jefe del Ejército de la época, Juan Emilio Cheyre, que visitó a Pinochet en dos ocasiones esa misma semana. Hace unos meses, había expresado su recordado discurso: “Nunca más una clase política que fue incapaz de controlar la crisis que culminó en septiembre de 1973. Nunca más a los sectores que nos incitaron y avalaron oficialmente nuestro actuar en la crisis que provocaron. Nunca más excesos, crímenes, violencia y terrorismo. Nunca más un sector ausente y espectador pasivo. En fin, nunca más una sociedad chilena dividida”.

En las calles el panorama fue otro. En Santiago hubo distintos focos de manifestaciones en poblaciones, cortes de luz en alrededor de 10 comunas y 29 detenidos. En regiones también hubo fuertes manifestaciones, como es el caso de Talca, donde se atacó con bombas molotov un retén de Carabineros.

Lagos sostiene que la “subordinación del poder militar al poder civil” es uno de los logros más importantes en sus tres años de Gobierno.

Inserto de la UDI en La Tercera el 11 de septiembre de 2003.

11 de septiembre de 2013: La barra brava de Pinochet

Cuando se cumplieron 40 años desde el Golpe Militar, quien lideraba el gobierno era Sebastián Piñera, el primer presidente de derecha desde el retorno a la democracia. Fue él quien encabezó el acto conmemorativo oficial en La Moneda, donde lo recordó como “el desenlace previsible pero no por ello inevitable de una larga y penosa agonía de los valores de la sociedad chilena”, y señaló que las responsabilidades “fueron mucho más compartidas de lo que algunos sostienen”.

Sin embargo, el mundo político recibió el nuevo aniversario de forma dividida. Desde la Nueva Mayoría no aceptaron la invitación de Piñera, y realizaron su propio acto en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, que estuvo encabezado por la entonces candidata presidencial Michelle Bachelet, quien luego visitó Villa Grimaldi, el lugar donde estuvo detenida y fue torturada por militares.

La conmemoración de ese año estuvo marcada por una denuncia más activa sobre las violaciones de derechos humanos en dictadura, y además del trabajo continuo de las organizaciones vinculadas, también los medios se orientaron en esa dirección. Durante los días previos se transmitieron una serie de reportajes, entrevistas y documentales que daban a conocer distintos casos de los atropellos del Estado durante el régimen, y el más representativo fue Ecos del Desierto (Andrés Wood), una miniserie documental que recreó la vida de Carmen Hertz, reconocida abogada de derechos humanos que trabajó en la Vicaría de la Solidaridad.

 

Inserto de la Universidad de Chile en El Mercurio de 2013.

En este contexto, generaron gran revuelo las declaraciones del ex director de la DINA, Manuel “Mamo” Contreras, quien aseguró que no conoció la violación de derechos humanos. “Yo no di órdenes de hacer desaparecer a nadie (…) No hay asesinados ni torturados de la DINA, Cuando se combatía era matar o morir”, afirmó.

Una de las manifestaciones más leales a la dictadura fue el viaje en bus que organizaron los miembros de la Corporación Pinochet a la Carretera Austral, retratada por una crónica del periodista Jorge Rojas en The Clinic. , Escondidos de cualquier funa, celebraron los 40 años del Golpe inaugurando un monolito, pidiendo por la libertad de los militares presos e incluso terminaron bailando arriba del vehículo.

*Video de The Clinic.

En cuanto a las protestas en calles y poblaciones, ese año hubo 68 detenidos en la Región Metropolitana. Durante los últimos años el panorama se ha mantenido similar y la mayoría de las manifestaciones se realizan durante la madrugada o en las noches. Los focos en la capital se han concentrado en zonas de Huechuraba, San Bernardo, Estación Central, Pudahuel, Peñalolén y Lo Prado, y se han caracterizado por las barricadas y enfrentamientos entre encapuchados y Carabineros.

También siguen los homenajes a Pinochet. Para este 13 de septiembre la fundación que lleva su nombre convocó a una nueva “Misa de Acción de Gracias conmemorativa del Cuadragésimo Cuarto Aniversario del Pronunciamiento Militar”, que será llevada a cabo por el sacerdote Jaime Herrera.