Tras más de siete horas de debate y casi 90 intervenciones, el Parlamento británico dio luz verde este lunes a la tramitación del proyecto de ley de retirada de la Unión Europea (UE). Se trata de la denominada Ley de la Gran Derogación, la piedra angular del proceso del Brexit, que pondrá fin a la preeminencia de las normas comunitarias en el Reino Unido cuando el país rompa de forma definitiva sus lazos con Bruselas.

El Partido Conservador de la primera ministra, Theresa May, que no tiene mayoría en la Cámara de los Comunes, contó con el respaldo de los diez diputados del norirlandés Partido Democrático Unionista (DUP), que ya expresaron su apoyo a la “premier” tras las elecciones del pasado mes de junio, y de siete parlamentarios de la oposición laborista, que desafiaron la disciplina de voto para respaldar al Gobierno.

El texto continuará ahora su curso parlamentario tras haber superado su primer escollo con una cómoda mayoría de 36 diputados -326 votos a favor por 290 en contra-.

Tras la votación, que concluyó pasada la medianoche, May celebró la “histórica decisión” del Parlamento de “respaldar la voluntad del pueblo británico” al impulsar una ley que “aporta certidumbre y claridad” ante el Brexit. Y agregó: “Esta decisión significa que podemos continuar las negociaciones (con Bruselas) con cimientos sólidos”.

El proyecto de ley tiene un doble objetivo: revocar el Acta de Comunidades Europeas de 1972, con la que el Reino Unido accedió a la entonces Comunidad Económica Europea (CEE); y trasladar las miles de leyes que componen el cuerpo legal de la Unión Europea a la legislación británica.