La historia recuerda dos episodios concretos que hablan de la relación del dictador Augusto Pinochet y la Iglesia Evangélica en Chile. El primero de ellos ocurrió el 13 diciembre de 1974, en un acto de apoyo conocido como “El Portalazo”.

Luego de que la Catedral Evangélica fuera inaugurada el mismo año, con la presencia de Pinochet en Jotabeche, la iglesia experimentó un reconocimiento social creciente, un proceso vinculada en parte a la distancia entre el régimen y la Iglesia Católica, debido a la postura de ésta en materia de derechos humanos. 

En el acto, el mundo pentecostal otorgó su apoyo a la irrupción de los militares en una declaración conjunta realizada en el Edificio Diego Portales. El evento contó con la presencia de líderes de diversas iglesias evangélicas y consideró la lectura de una declaración de apoyo al “gobierno militar”, que fue firmada por 32 obispos y pastores y fue considerado como requisito para que el dictador asistiera a la inauguración.

El texto, titulado “La posición evangélica”, sostiene que el pronunciamiento de las Fuerzas Armadas “fue la respuesta de Dios a la oración de todos los creyentes que ven en el marxismo la fuerza satánica de las tinieblas en su máxima expresión”. 

Los evangélicos aseguraron que la dictadura respetaba los derechos humanos y recalcaron que “todo gobierno es legítimo en la medida que responde a la voluntad de la mayoría y satisface las necesidades de la Patria; el nuestro lo es porque satisfizo la necesidad de ser liberada de un sistema marxista, esclavizante y foráneo”.

“Los Derechos humanos están garantizados en Chile por la declaración de principios de la junta de gobierno“, agregaron.

El documento, que también planteó algunos lineamientos de la iglesia evangélica durante la dictadura, no fue reconocido por todas las bases y muchos estudiosos señalan que no representó una reflexión colectiva. Sin embargo, se trata de un antecedente importante que explica la relación de sus principales líderes con el dictador.

Pinochet necesitaba un referente religioso que lo legitimara y trabajó para conseguirlo. Justamente ese año nació el Consejo de Pactores, que hasta 1978 expuso un apoyo total al Golpe de Estado y su máximo líder. Su principal expresión fue la realización del primer Te Deum, el 14 de septiembre de 1975, que terminó por cerrar una etapa de apoyo mutuo.

“Once años después, en septiembre del año 1975 entra por las puertas del Templo de Jotabeche, el presidente de la República, señor Augusto Pinochet Ugarte a orar por Chile en el primer Te deum Evangélico”, resume Chile Cristiano sobre el nacimiento de la ceremonia que reúne a las autoridades políticas.

La ceremonia fue presidida por el obispo Mamerto Mancilla Tapia y por el pastor Javier Vásquez Valencia, tal como recuerda la Iglesia Metodista Pentecostal de Chile.

Apenas un mes después del primer Te Deum, el obispo Helmut Frenz, de la Iglesia Evangélica Lutera, co-presidente del Comité Pro Paz y defensor de los derechos humanos durante la dictadura.

Durante la década de los ’80 también apareció la crítica de algunas iglesias evangélicas al régimen del tirano: en medio de las jornadas de protesta nacional surgió la Confraternidad Cristiana de Iglesias, agrupando el desacuerdo de la comunidad con la dictadura y publicando una Carta Abierta a Pinochet en donde pedían paz y reconciliación para Chile.

Las imágenes de Pinochet en el primer Te Deum Evangélico: