El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, llamó a las autoridades de Myanmar (antigua Birmania) a detener las operaciones militares contra la minoría musulmana de los rohingyas.

Según cálculos del organismo internacional, unos 380 mil rohingyas han cruzado la frontera de Myanmar con Bangladesh durante las últimas semanas para escapar de una nueva operación militar contra esta comunidad. La ofensiva militar criticada por Guterres fue lanzada por Birmania en represalia por un ataque simultáneo contra varias comisarías, en el que el brazo armado de los rohingyas mató, el pasado 25 de agosto, a una decena de agentes. Sin embargo, los rohingyas se enfrentan al gobierno birmano desde hace décadas para reclamarle sus demandas, a las que  el ejecutivo siempre ha respondido con opresión y denegándoles los derechos a la ciudadanía.

El alto comisionado por los Derechos Humanos de Naciones Unidas, Zeid Ra’ad al-Hussein, advirtió que las agresiones en contra de los rohingyas “parecen un ejemplo de libro de texto de limpieza étnica”. Sin embargo, Guterres fue más cuidadoso con sus palabras y al ser preguntado si consideraba que estaba produciéndose una limpieza étnica, dijo: “Le voy a responder con una pregunta: cuando un tercio de la población rohingya debe huir del país, ¿podría usted encontrar una palabra que lo describa mejor?”.

El jefe de la ONU teme que la crisis tenga efectos desestabilizadores en toda la región. La situación en Bangladesh, un país pobre y superpoblado, es “extrema”, alertó este miércoles. El ataque a civiles, insistió, es “completamente inaceptable”. El portugués, antes responsable de la Agencia de los Refugiados de la ONU, lleva dos semanas alertando sobre las consecuencias humanas de la crisis.

Cuestionan premio Nobel de la Paz de líder birmana

La líder del Gobierno birmano y Nobel de la Paz de 1991, Aung San Suu Kyi, recibió duras críticas de la comunidad internacional y varias organizaciones de derechos humanos por su impasibilidad ante las atrocidades que se comenten en contra de la etnia rohingya. Ante las críticas, la semana pasada la mandataria criticó que se difundieran supuestas “noticias falsas” que empeoran la situación en el país.

Tras las duras declaraciones de los altos cargos de Naciones Unidas, este miércoles Aung San Suu Kyi, anuló su participación en la Asamblea General del organismo convocada para fines de septiembre.

Aung San Suu Kyi recibió la distinción que anualmente otorga el Comité Noruego luego de que la junta militar que gobernaba Myanmar la pusiera bajo arresto domiciliario en 1989. Fue a continuación de este hecho que se produjo la negativa del ejército a reconocer las elecciones generales de 1990, donde el partido de Suu Kyi, la Liga Nacional de la Democracia, se había alzado con el 80% de las bancas del parlamento.

En total pasó 15 años privada de su libertad, entre 1989 y 2010, y se convirtió en una de las presas políticas más famosas del mundo.