Es uno de los proyectos emblemáticos de la reforma educacional impulsada por Bachelet: el proyecto de Nueva Educación Pública, también conocido como proyecto de desmunicipalización, quedó en suspenso tras una maniobra realizada por la Democracia Cristiana. 

Los parlamentarios habían advertido al Gobierno hace unos días y las amenazas se cumplieron: tras un almuerzo realizado por la bancada de la falange, casi la totalidad de los diputados acordó que algunos de los legisladores votarían en contra de algunos artículos o simplemente no votarían. El objetivo: evitar el despacho del proyecto para obligar a su revisión en una comisión mixta.

Justamente así ocurrió. Antes de que comenzara a votarse la iniciativa, el diputado Fuad Chahín señaló que “esperemos que el gobierno recapacite”. El proceso se extendió por una hora y terminó -con votos en contra del oficialismo y la oposición en varios artículos- con la conformación de la comisión mixta, que se constituirá el próximo miércoles con los diputados Manuel Monsalve (PS), Jaime Bellolio (UDI), Andrés Robles (PR), Germán Becker (RN) y Yasna Provoste (DC).

Por su parte, el Senado deberá definir a sus representantes. La bancada de la DC había insistido al subsecretario de la Segpres, Víctor Maldonado, que requerían al menos 15 días para analizar la iniciativa, ya que el texto contemplaba cambios y tenía un total de 353 páginas.

La situación le provocó un revés importante al Gobierno, que buscó aprobar durante el pasado miércoles el articulado. Así, se pone en riesgo la implementación del nuevo sistema de educación pública. Pese a que el Ejecutivo intentó detener la maniobra, en un esfuerzo conjunto entre la ministra Adriana Delpiano y Gabriel de la Fuente (Segpress), ya era demasiado tarde.

“El gobierno quiere que nosotros seamos capaces de leer este comparado, estudiarlo, formarnos una opinión y, además, votar en menos de tres horas. Es una enorme irresponsabilidad con el país y con la educación pública de Chile”, expresó Chahín al respecto, mientras que Marcelo Chávez recalcó que “si el tiempo nos ha pillado, nosotros no somos los encargados de tramitar la reforma, son ellos, los ministros”.