Fue en agosto de este año cuando Jacqueline Vindas, becaria de Costa Rica que en 2016 había llegado a Carabineros de Chile, decidió romper con el silencio respecto a la situación de abuso en la institución que la acomplejaba.

En un reportaje con resguardo de su identidad en Chilevisión, denunció haber sido víctima de violación por parte de su superior directo. En el mismo reportaje, Vindas denunció que tras emitir su solicitud de renuncia voluntaria, se omitió cualquier antecedente de la violación en el documento que oficializaba su desvinculación. Pese a que ella no quiso firmar el documento, Carabineros de todas maneras envió el documento al consulado de Costa Rica y a todos los organismos involucrados en la beca.

Esta semana, The Clinic publicó otro reportaje con los detalles del caso. En él, Vindas relata lo ocurrido el día 1 de junio de 2017, cuando mientras se rendían honores a la presidenta Bachelet en Valparaíso por motivo de su cuenta pública, habría sido abusada sexualmente por el teniente Alfredo Quintana Cordero. Lo que siguió también fue, según relata, una “pesadilla”: tener que toparse día a día con su agresor, ver cómo le borraba del celular los mensajes de acoso constante y las fotos sexuales que él mismo le enviaba, además de ser incomunicada de su familia y las instituciones de su país.

“Me tuvieron un mes encerrada en la escuela y movieron muchas piezas para ocultarme cosas. Me jugaron sucio. Querían que me descompensara”, dijo Vindas a The Clinic. El teniente Quintana fue desvinculado el 5 de julio, solo una vez que se interpusiera denuncia en la fiscalía militar. Desde Carabineros alegan que se trataba de una relación consensuada y que Vindas habría cambiado su versión a lo largo de la investigación interna.

Una semana después de que la ex becaria solicitara su baja -lo cual, como se señaló, se le concedió sin dejar constancia del abuso-, fue internada en la clínica psiquiátrica El Arrayán donde, según denuncia, se prolongó su calvario. “Yo estuve secuestrada y fui torturada en ese lugar. Ellos (Carabineros) me llevaron a esa clínica porque querían que yo apareciera como una loca, para que me enfermara mentalmente, y así la denuncia que había hecho perdiera validez”, señaló Vindas.

El Instituto Nacional de Derechos Humanos interpuso un recurso de amparo, el que fue acogido por la jueza Carolina Araya y decretó su traslado inmediato a urgencia del hospital Psiquiátrico José Horwitz Barak.

Hoy Vindas se encuentra en Costa Rica. Su abogado, Ricardo Cienfuegos, interpondrá dentro de los próximos días un recurso en la justicia ordinaria por al menos tres delitos: Obstrucción a la justicia, secuestro y eventuales torturas que habría padecido en la clínica.