Uno de los personajes emblemáticos de la política que se encuentra bajo la lupa del Ministerio Público por los casos de financiamiento irregular de la política (como los casos Penta y SQM) es Pablo Longueira, una de las figuras históricas de la Unión Demócrata Independiente (UDI) y ex candidato presidencial.

La Fiscalía ha llenado carpetas y más carpetas con antecedentes sobre sus lazos con distintas empresas que habrían entregado recursos al margen de la ley, pero hasta el momento el Servicio de Impuestos Internos (SII) no se ha querellado contra el ex ministro. Ahora, un reportaje de Ciper Chile aportó nuevo material y reveló en detalle el funcionamiento de una red de boleteros que montó Carmen Luz (Titi) Valdivielso, una de las asesoras más cercanas de Longueira, para recaudar los aportes millonarios de al menos 14 empresas, que luego iban a un fondo común de la UDI para financiar campañas.

Parte del poder de Longueira en el partido se basaba en sus estrechos lazos con el mundo empresarial, y gracias él consiguió importantes aportes para el financiamiento electoral. Los dineros no sólo provenían de SQM -gracias a su histórico lazo con Julio Ponce Lerou y Patricio Contesse, la dupla que estaba al mando- ya que el texto da a conocer un préstamo de $100 millones que en 2009 le hizo la inmobiliaria Copra, de sus amigos históricos de la UDI, Marcelo Ruiz, Ignacio Fernández y Luis Cordero, y que se hizo efectivo a través del pago de siete cheques.

De este modo, la red de al menos 35 personas estaba integrada en su mayoría por estudiantes de Derecho de la Universidad Finis Terrae y Universidad Católica, que eran reclutados por cercanos al ex parlamentario, como la misma Valdivielso o  Alfonso Mora Domínguez, su sobrino.

Con la recompensa de recibir el 10% de la devolución de impuestos, los estudiantes debían emitir boletas con altas sumas de dinero a las empresas que aportaban a Longueira -Valdivielso les indicaba cuál era la glosa, a qué empresa debía emitirla, el monto y qué motivo (asesorías jurídicas, financieras,etc- que luego debían cobrar y entregar a Bruno Vera, el junior de Longueira. De este modo, Vera recorría Santiago como recaudador y de a poco iba abultando su maletín con las millonarias sumas que luego llegarían a manos del ex senador.

“Recuerdo que tuve que dar mis datos para que giraran los dos cheques, a los días me llamaron para decirme que estaban listos los cheques y que me juntara en el Paseo Ahumada afuera de un banco que no recuerdo (..) Él traía los cheques y me dijo que los cobrara y que después tenía que pasarle la plata a él en efectivo. Eran en total $11,4 millones (pagados por SQM). Yo hice la fila y él me esperó atrás, y cuando cobré los cheques, me dirigí a él y le entregué todo el dinero. Luego nos separamos”, cuenta Ricardo Jorquera, que entonces era estudiante de Derecho de la Universidad Finis Terrae.

En otras ocasiones, era la misma Valdivielso quien acompañaba a los boleteros a cobrar el dinero a los bancos. “Una vez le entregué el dinero fuera del Banco BCI, cuando me acompañó un estafeta de la Titi y ella me esperó fuera del banco. Al salir del banco le entregué el dinero en efectivo a ella”, declaró en agosto de 2015 ante la Fiscalía Sebastián Prat, también estudiante de la Universidad Finis Terrae (declaración de agosto de 2015).

 

Pero no sólo eran estudiantes. Esta red también estaba integrada por parientes y cercanos, ya que Valdivielso no perdía la oportunidad de reclutar nuevos miembros. Ese es el caso del ahijado de Pablo Longueira, Rubén Carvacho, que en septiembre de 2010 fue a ver a su padrino a las oficinas de Nueva Los Leones para contarle que había aprobado su examen de grado e invitarlo a su juramento ante la Corte Suprema. Antes de irse, se fue a despedir de Valdivielso, quien aprovechó la ocasión para pedirle que emitiera una boleta, y más tarde ese mismo día, que también lo hiciera su esposa.