Este sábado, al igual que cualquier 16 de septiembre, se celebra el Día Internacional del Condón Femenino, un método anticonceptivo que desde la década de los ’90 fue ampliamente difundido en Estados Unidos y Europa, pero cuyo uso aún es muy marginal en Latinoamérica.

La celebración se instituyó en el marco de la III Conferencia Internacional del Sida el año 2012 para aumentar el conocimiento, acceso y uso del preservativo femenino.

El condón femenino apareció por primera vez en 1992 de manera simultánea en Estados Unidos e Inglaterra con una gran ventaja en el mercado. Al igual que el condón masculino previene los embarazos no deseados y las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS).

Sin embargo, es incluso más efectivo para la protección ante heridas producidas por el herpes, porque protege los órganos genitales externos de la mujer.

A diferencia del preservativo masculino, el femenino no está hecho de látex, sino de un material llamado polímero de nitrilo que es más resistente y es antialérgico. Tiene dos anillos: uno firme que va por dentro de la vagina, y otro blando y lubricado que va por fuera.

Este método anticonceptivo también es desechable y los doctores recomiendan no usar el femenino y el masculino al mismo tiempo, porque corren el peligro de romperse.