El rector de la Universidad Católica, Ignacio Sánchez, realizó un balance de su gestión tras haber liderado la oposición a la agenda valórica del gobierno de la Presidenta Bachelet y particularmente de la ley de aborto en sus tres causales.

En conversación con La Tercera, la máxima autoridad de la casa de estudios sostuvo que “siempre participamos con respeto en las discusiones sobre el tema, planteando respeto a la vida, cuidado de la madre y respeto al niño que está por nacer, y en mi experiencia, las personas siempre fueron muy respetuosas”.

Sin embargo, pese a la aprobación de la “objeción institucional” -ítem con el cual las instituciones médicas pertenecientes a la PUC no están obligadas a acatar la ley- se quejó de que “haya gente con tanta irritación sanguínea en contra de la institución y de este rector después del fallo del Tribunal Constitucional (TC). Ellos deben entender que la ley se aprobó con estas características”.

“Ese fue un logro que obtuvimos y nos alegramos por ello, entendiendo que lamentamos mucho que se haya aprobado la ley de aborto en estas tres causales, diciendo que el embrión no se reconoce como persona hasta el momento de nacer. Eso es muy grave y lamentable. Así lo ratificó el TC y vamos a ejercer nuestro derecho de ideario institucional”, puntualizó.

Sobre los académicos de la U. Católica que trabajen en instituciones públicas, Sánchez aclaró que “la institución no quiere estar metido en la cabeza de cada persona, son libres de actuar como determinen, pero nos parece que sería una incongruencia que un profesor nuestro, ocupando nuestro logo y delantal, en un campo clínico externo haga un aborto“.

“No podemos ponerles un chip a nuestros profesores en los distintos campus por todo el día, creo que hay que quitarle el dramatismo, porque esta institución no va a perseguir a nadie“, reiteró.

El rector también salió a responder a las críticas por darle atención a Fernando Karadima, sacerdote acusado por abusos sexuales. “Los que hablan así no entienden el objetivo de la medicina. Es lamentable que las personas opinen sin tener un conocimiento. Cuando un paciente llega con un infarto agudo al miocardio de modo grave y se tiene que operar a las pocas horas, porque o si no fallece, estamos llamados a salvar la vida”.

“La analogía que se debiera hacer es que si recibimos a una madre que se provocó un aborto, también la vamos a llevar a pabellón, restauraremos su salud de la misma forma, porque es un paciente grave que está en posible muerte. No veo que tenga ninguna relación recibir a una persona que esté condenada por hechos muy deleznables y criticables (…) Todas estas argumentaciones y comparaciones no tienen ningún asidero ni sentido“, precisó.

Finalmente, explicó por qué la UC puso la bandera a media asta el día que se despenalizó el aborto. “La aprobación del proyecto de ley de aborto significa un hecho triste y lamentable para el país, que será recordado para siempre. El cuidado y respeto a la vida debe ser nuestra primera preocupación como sociedad”, manifestó.

Sánchez argumentó que “izamos la bandera de la universidad a media asta, como signo y testimonio de duelo y dolor. No es un acto de provocación, sino de compromiso y coherencia con lo que desde la institución hemos planteado desde el inicio de esta discusión”.