En mayo de 2014, la joven de iniciales B.O.C, de 21 años, decidió abortar en la consulta del médico Eduardo Germany. Había decidido interrumpir su embarazo, de un mes de gestación, producto de un ataque sexual. Sin embargo, el Juez de Garantía de Copiapó decidió sobreseer a la joven y al médico en cuestión, en vista de la nueva normativa de aborto en tres causales.

En entrevista con La Tercera, la mujer contó que su experiencia de aborto fue “muy mala”: “El doctor dijo que me pondría anestesia y no fue así. Me mandó a la casa con un tratamiento y me dijo que lo ubicara por cualquier cosa, pero no lo vi más. Quedé con una infección y tuve que ir al hospital. Cuando logré encontrarlo me dijo que era amigo de gente importante. La noche que me hice el aborto me empecé a sentir mal, tenía fiebre y me fui al hospital, y ahí me enteré de que tenía restos adentro. Me hicieron un raspaje. También me interrogó la policía“, relató.

El médico en cuestión habría reconocido el mal procedimiento, devolviéndole cien mil pesos. Además de no contar con anestesia, la joven señaló que se estaba desmayando en medio del procedimiento y no podía quejarse del dolor para que no escucharan los vecinos.

“Cuando terminó me mostró lo que había sacado, fue algo muy fuerte. Al terminar me dijo también que fui muy valiente. Después me daba miedo pasar por ahí”, sentenció. Sin embargo, se mostró en desacuerdo con la sentencia que sobreseyó al médico: “Yo casi me morí en el hospital. Ojalá no siga haciendo esto”.

Si la ley de despenalización del aborto en tres causales hubiera estado vigente, la joven reconoció que habría acudido a un lugar seguro: “No a algo medio clandestino, arriesgándome a que me pasara algo. O sea, yo iba con miedo. Todo el proceso habría sido menos traumático si hubiera estado la ley y me hubieran dado el apoyo, porque uno, después de un aborto, igual necesita ayuda. Por mucho que uno no quiera un bebé, es algo que te pesa por siempre”.