No se llevó a cabo el martes 3 de octubre a las 10 de la mañana, como había sido fijado por el Ministerio Público. Ni Rubén Collío, ni su abogada, ni el perito forense Luis Ravanal Zepeda fueron notificados de la cancelación de la autopsia. Luis Ravanal ni siquiera fue notificado de que le correspondía hacerlo. Rubén Collío, hasta las 11 de la mañana, sólo tenía la palabra de la fiscal.

El lunes 25 de septiembre, el cuerpo exhumado de Yudy Macarena Valdés Muñoz llegó desde el cementerio mapuche de la comunidad Lorenzo Carimán (Río Hueico) hasta el Servicio Médico Legal de Avenida La Paz, el mismo que está en huelga. Desde aquel día permanece ahí, en la comuna de Independencia en Santiago.

Sin embargo, el paro de trabajadores pareciera no ser la razón. El día lunes 2 de octubre, cuando la huelga ya se había iniciado en el SML, funcionarios consultados en Tanatología y en la dirección del servicio respondían indistintamente que el peritaje se llevaría a cabo. Lo que está sucediendo, entonces, suena al tono negligente de las instituciones -lo que en este caso ocurre desde sus inicios-. Parece importante, por decir lo menos, un “téngase presente” de algo de lo transcurrido hasta hoy y que mantiene la incertidumbre.

/ Alfredo Seguel

Recordemos que lo primero que se planteó de parte de Fiscalía luego de que ésta no lograra cerrar el caso, fue que se aceptaba la exhumación y el doctor Luis Ravanal sería un observador experto. Pero para el perito forense Luis Ravanal Zepeda no es adecuado que haya un observador en un peritaje de esta envergadura: “Es un hecho atípico lo que propone el Ministerio Público en el caso de Macarena Valdés. Lo más adecuado es que fuesen dos médicos los que intervengan y no que uno observe y el otro ejecute la autopsia. Lo que debería pasar es que ambos intervengan, ya que de lo contrario una de las partes podría lavarse las manos y decir ‘yo no intervine en este peritaje y por lo tanto no puedo firmar lo que se concluye’”, subraya.

Así, al parecer, la determinación inicial de que el doctor Ravanal fuese sólo “observador” no es adecuada para una exhumación y nuevo peritaje.

Que la familia, la comunidad, la gente que apoya la búsqueda de verdad y justicia para Macarena desconozca lo “procedente” es comprensible. Sin embargo, que una institución chilena que administra justicia en el caso de una activista contra la intervención de la trasnacional RP Global en territorio mapuche no haga lo que procede, no es ingenuo.

“No quería que fuera Ravanal”

Rubén Collío nos informa que el mismo lunes 25 de septiembre, durante la exhumación del cuerpo, pudo hablar directamente con la fiscal de Panguipulli Alejandra Anabalón Zunino sobre la necesidad urgente de que el doctor Ravanal también interviniese en la autopsia y de que se cambiara su estatus de mero observador al de ejecutor de la nueva pericia. Él relata: “La fiscal estaba visiblemente molesta”.

La exhumación se había iniciado cerca de las 11:20 de la mañana cuando llegaron representantes del SML, de la Fiscalía de Panguipulli y de la PDI. Estaban la doctora Vivian Bustos Baquerizo, perito forense de confianza de Carabineros de Chile, la propia Fiscal Anabalón y “un comisario de la PDI bastante prepotente que antes había ido a tomarle declaración a la lamngen Mónica Paillamilla en unas dos ocasiones y que le había dicho que esto de la exhumación no iba a pasar jamás”, recuerda Rubén, “pero ahí estábamos con la lamngen Mónica y ella se lo recordó, pero él no respondió. La fiscal Anabalón no quería por ningún motivo que Ravanal tuviera ningún otro rol que observador, yo le insistía y le dije que si ella no quería revisar la situación, yo iba a tener que recurrir a otras instancias. Se molestó mucho más. Entonces la doctora Bustos la tranquilizó: ‘lo que podemos hacer es que sea yo quien vaya de perito observador y que sea el doctor Ravanal quien haga las pericias. Y así se da garantía a la familia’”. Ante la sorpresa de Rubén Collío, la fiscal aceptó in situ lo propuesto por la perito forense de Carabineros.

Cajón sin bolsa sellada

La exhumación del ataúd “fue otro momento tenso”. Rubén Collío preguntó cómo se sellaría el féretro pues quería garantías de que no habría ninguna intervención anterior al propio peritaje. Le explicaron que los cajones se solían meter en una bolsa sellada, pero “no habían llevado bolsas”. ¿Cuál sería la garantía entonces de que no habría intervenciones al cajón? La doctora Bustos, ante el estupor de Rubén Collío, respondió: “La tierra que tiene encima”. Metieron el cajón a la camioneta y “le colocaron un sello azul al vehículo. Pero no van a congelar la camioneta, iban a sacar el cajón igual de ahí… Yo les dije que esta era una negligencia más”, concluye Collío.

El doctor Ravanal nos advierte que este procedimiento es enormemente “irregular, ya que en una camioneta se aceleraría el proceso de descomposición del cuerpo”. Y además declara que es probable que, como en otros casos parecidos, “es muy posible que no se me entregue ningún apoyo técnico. Sucedió en el caso de un joven que se habría suicidado en Viña del Mar, cuyo cuerpo fue enviado a Santiago. Era una muerte sospechosa, él se habría lanzado de gran altura. En ese caso no me prestaron ningún tipo de apoyo técnico y también la modalidad fue que la doctora Bustos fuese observadora. Para el nuevo peritaje se requiere cirugía, hacer cortes, uso de sierras, yo debo llevar guantes por su puesto y en cada detalle entonces debería quitarme los guantes para tomar fotografías especializadas y colocarme nuevamente los guantes. Es engorroso y no se acostumbra”, explica.

En el Servicio Médico Legal de Santiago, el día viernes 29 de septiembre, un funcionario que se identifica por teléfono como don Claudio Ormeño, secretario del Departamento de Tanatología, responde que él “sabe del caso” y que informará a la doctora Bustos sobre nuestras interrogantes. Cuando volvemos a hablar con él, dice que la doctora Bustos expresa que todo sigue como se conversó, pero el funcionario aclara que él no ha recibido nada oficial para que el nuevo peritaje sea llevado a cabo por el doctor Luis Ravanal Zepeda. El día lunes 2 de octubre, luego del fin de semana, la situación seguía siendo la misma.

El martes 3, supuestamente día del peritaje, según informaciones desde el mismo SML de Santiago, la autopsia no se lleva a cabo. A esa misma hora a Rubén Collío en la Fiscalía de Panguipulli, un funcionario le responde que “la resolución existe y que habría sido enviada el 26 de septiembre al SML mediante un correo electrónico”.

Así las cosas, no es difícil comprender toda esta “limitación” en la colaboración del organismo público con el desarrollo del caso, como negligencia para sembrar incertidumbre, lo que no parece en absoluto ingenuidad.

Foto: Alfredo Seguel


Terapeuta, escritora, lesbiana feminista wallmapu