Felix Rodríguez tiene 76 años. Participó en la captura del Che Guevara, quien esta semana cumple 50 años muerto. Vive en Miami envuelto de recuerdos de su carrera como soldado en la Guerra Fría. Fotos con presidentes de EUA y otros espías que ya murieron.

Rodríguez asegura que la CIA quería vivo a Ernesto Guevara de la Serna, pero el Gobierno de Bolivia ordenó su ejecución. “Traté de salvarlo sin éxito” dijo a El País, pese a pensar que era “un asesino”.

En una foto posa junto al Che antes de ser ejecutado por un militar boliviano. La foto la tomó el mayor boliviano Jaime Niño de Guzmán en La Higuera.

/El País

/El País

La información sobre la captura del guerrillero les llegó un domingo 08 por la mañana. El Che termina herido en la pierna izquierda, por un balazo entre la rodilla y el tobillo, luego de un tiroteo. 

Felix cuenta que un grupo de “soldaditos” encuentran al Che. “No tiren que yo soy el Che. Yo les valgo más vivo que muerto“, habría dicho.

Papá cansado

En la mañana le llegó un mensaje en código que decía “papá cansado” que significa que el líder de la guerrilla estaba preso y vivo. Se desconocía qué “papá” era el cansado, si era el Che o si era Inti Peredo. Volaron y certificaron que era el Che.

Ese domingo por la noche tomaron un par de botellas de scotch que habían comprado para celebrar algún evento de este calibre. 

El lunes 09 a las 7:00 hrs. viajaron en helicóptero pilotado por Niño de Guzmán y aterrizaron al lado de la escuela donde el Che estaba preso.

Con una cartera de cuero, ancha, color camello, en ella un libro grande que terminó siendo un diario con los meses escritos en alemán del año 1967, pero escrito por él y en español.

En este libro habían fotos de su familia, medicamentos para tratar su asma, más libros con mensajes en clave numérica de una sola vía, libretas escritas a máquina de escribir que le enviaban desde Cuba. “Aunque él no podía transmitirle a Cuba porque Cuba le dio a propósito un transmisor roto, porque a él lo mandan allá para que lo maten. Porque el Che era prochino y Cuba dependía de la URSS. O sea, los soviéticos no tenían ningún interés en que el Che Guevara triunfara en Bolivia. Lo dejaron solo, para que lo mataran ahí, definitivamente”, decía Felix.

Lo amarraron en los píes y las manos en una ventana, atrás de él habían dos cadáveres. “Óigame, usted es un extranjero, usted ha invadido mi país. Lo menos que puede tener es la cortesía de contestar”, le decía el coronel Zenteno Anaya, quien no respondía nada.

Felix pide la documentación del Che para tomarle fotos. Se aleja y empieza a trabajar. En eso suena el teléfono. Va al teléfono y le dan “órdenes superiores: 500-600“.

500 era el Che Guevara.

600 muerto.

700, manténgalo vivo.

Pide que le repitan, y le confirman.

“Órdenes del alto mando: 500–600”.

“Mira, Félix, son órdenes del señor presidente y señor comandante de las Fuerzas Armadas”, le dijo Zenteno y agregó: “Tienes hasta las dos de la tarde para interrogarlo. Y a las dos de la tarde lo puedes ajusticiar de la forma que tú quieras porque sabemos el daño que le ha hecho a tu patria. Pero yo quiero que a las dos de la tarde tú me traigas el cadáver del Che Guevara”.

-“Mi coronel, he tratado de hacerle cambiar de idea, pero si no hay una contraorden le doy mi palabra de hombre que yo le llevo el cadáver del Che”, le respondió Felix.

Le pidieron una foto con el Che, así que se la tomó. Le preguntó si le molestaba y no, así que salieron y se tomaron la foto.

Con 39 años, Rodríguez explica, parecía un pordiosero, con sus ropas sucias, sin botas, pelo cochino. 

El militar dice que para él el Che no tenía ninguna virtud. “Lo que puedo decir es que el tipo era dedicado a sus ideales, que obviamente estaban equivocados y fueron un desastre total. Y que en los mismos entrenamientos me contó gente que entrenó con él que era muy persistente. Estaba cansado, muerto y trataba de seguir adelante. No se rendía. Pero, por otro lado, fue un asesino que disfrutaba matando gente y que estaba lleno de odio hacia el enemigo. Una persona que mandó fusilar a miles de cubanos”.

El Che entendió que debían matarlo y dijo “Es mejor así. Yo nunca debí haber caído preso vivo”

Felix afirma que Estados Unidos lo quería vivo para interrogarlo.