Durante los últimos años, uno de los productos que ha adquirido más popularidad es la copa menstrual, que ha sido alabada por cientos de mujeres como una de las alternativas más cómodas y ecológicas para la menstruación.

El producto lleva años fabricándose. De hecho, la primera fue elaborada en 1867 y en 1932 se creó la primera patente. Pero en los años recientes se han vuelto más populares debido a que se han utilizado nuevos materiales que las han vuelto más cómodas e hipoalergénicas, como silicona o plástico quirúrgico y en distintas tallas, debido a que depende de la medida de la vagina.

Por eso, a continuación, te mostramos las ventajas y desventajas más comunes que en general han identificado sus usuarias.

Ventajas:

Son más baratas a largo plazo. En general, el precio inicial se encuentra entre los $10.000 y $15.000 (en Chile las marcas más populares son Mia Luna y Aneer), sin embargo, en el largo plazo se gasta menos que comprando otros productos para la menstruación como toallas higiénicas o tampones. Además, la copa menstrual se puede usar durante varios años.

Más autonomía y comodidad que un tampón. Las copas menstruales solo necesitan ser retiradas, vaciadas y enjuagadas cada 12 horas aproximadamente –a diferencia de los tampones, que deben ser cambiados a las pocas horas–. Además, muchas usuarias destacan que tienen una sensación más natural al utilizarlas y que casi “no notas que la estás ocupando”.

Son más saludables. A diferencia de los tampones, que absorben la humedad vaginal, las copas no resecan la vagina. Además, pueden alterar su pH o dejar fibras dentro de ella, lo que puede desarrollar el síndrome de choque tóxico, asociado precisamente a ellos.

Son más ecológicas. Como son reutilizables, además de no generar basura que contiene plástico, se ahorra en residuos como envoltorios, cajas y aplicadores.

De acuerdo al cálculo realizado por AcciónFem, “si tenemos flujo normal usamos aproximadamente 13.000 toallas higiénicas a lo largo de nuestra vida. Si cada toalla después de usada pesa 5 gramos, producimos 65 kg de basura al año solo en toallas higiénicas. En cuarenta años son 2.600 kg de basura. O sea que, cada cien mujeres menstruantes en Chile producimos 6.500 kg de basura al año”.

Desventajas

Puede ser engorrosa y toma un tiempo acostumbrarse. Al principio puede resultar un poco incómoda y ser difícil de insertar y retirar, según han explicado sus usuarias. Además, existe más contacto con la sangre, por lo que “hay más potencial de mancharse”.

Difícil de lavar en baños públicos. Luego de vaciar la copa hay que lavarla, y para eso se necesita un baño que permita hacerlo con privacidad. Por eso, muchas han optado por llevar una botella de agua y enjuagar la copa en baños que solo tienen piletas públicas, mientras que otras esperan a hacerlo cómodamente en sus casas.