La tarde de este miércoles, a las 17:15 horas, la Comisión de Seguridad Ciudadana de la Cámara de Diputados iniciará la votación del proyecto de ley que busca extender el control de identidad preventivo para que sea aplicable a menores de edad de entre 16 y 18 años.

La polémica normativa se encuentra vigente hace más de un año, su propósito es detectar personas que tengan órdenes de detención pendientes y señala que los funcionarios de Carabineros pueden solicitar la identificación de cualquier persona mayor de 18 años. El procedimiento se puede realizar en cualquier lugar público o en uno privado con acceso al público, y para llevarlo a cabo, no es necesaria la presencia de algún indicio para que el funcionario pueda realizarlo.

Así, la iniciativa que pretende ampliarla fue presentada por los diputados Gonzalo Fuenzalida (RN), Germán Becker (PR), Daniel Farcas (PPD), Gabriel Silber (DC), Ernesto Silva (UDI) y Claudia Nogueira (UDI).

A través de una carta a El Mercurio publicada este miércoles, el diputado Gonzalo Fuenzalida señaló que “de los 1.105. 560 controles preventivos realizados entre el 11 de julio de 2016 y el 31 de marzo de 2017, se detuvo a 61.398 personas, con un 5,5% de eficacia en la detención“, y que “del total de controles de identidad preventivos, un 21% se efectuó con respecto de personas que no tenían una orden de detención pendiente, pero sí contaban con antecedentes penales”.

[Lee en El Desconcierto: Control preventivo de identidad: Las falencias de una medida que no da garantías de eficacia ni de justicia]

Para el parlamentario “es fundamental extender este control a menores que son imputables al cometer un delito, toda vez que hoy vemos altos índices de participación delictual de jóvenes”.

A pesar de que el Código Penal contempla el Código de Identidad Investigativo, que permite realizar controles de identidad cuando existen indicios de que una persona se dispone a cometer un delito, el parlamentario afirmó que “el control investigativo y el control preventivo (donde ambos proyectos son de mi autoría) pueden y deben convivir. Son dos caminos para un mismo objetivo común: sacar de las calles a los delincuentes y recuperar los espacios públicos para las familias”.