El pasado martes 10, el canciller mexicano, Luis Videgaray, confirmó que su país acompañará en el proceso de diálogo que ultiman el chavismo y la oposición. “México cree en la solución política entre venezolanos”, aseguró Videgaray, quien añadió que el país espera “contribuir de una manera constructiva a la resolución de la grave crisis que atraviesa el país hermano”.

El canciller confirmó que en septiembre recibió la invitación formal por parte de su homólogo venezolano, Jorge Arreaza, para incorporarse al “proceso de diálogo político” entre el gobierno de Nicolás Maduro y la oposición.

El chavismo aceptó la participación de México después de meses de enfrentamiento con el gobierno de Enrique Peña Nieto, que a principios de año cambió su discurso tibio y criticó duramente a Nicolás Maduro. Sin embargo, la buena relación que mantiene el canciller Videgaray con la administración Trump, pese a las diferencias en materia de seguridad, es uno de los motivos que llevó al chavismo a aceptar la mediación de este país.

El gobierno venezolano considera ese nombramiento como una prueba de que el acuerdo con la oposición, agrupada en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), está cerca de concretarse. Pese a que Maduro ve con buenos ojos la elección de México, la MUD lo está aún evaluando porque apuesta por incluir también a un grupo de países que incluya a Chile y Paraguay.

La mediación entre Maduro y la oposición fue impulsada por el ex presidente socialista del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero y auspiciado por el actual mandatario de República Dominicana, Danilo Medina, con el respaldo del secretario general de la ONU, Antonio Guterres.