Como un tema fundamental calificó el Rector Ennio Vivaldi la necesidad de ampliar la matrícula de las universidades estatales, esto, ante los resultados de un informe de la Unidad de Estudios del Cuech que muestra que un 48,4% de los postulantes en primera preferencia a las universidades estatales no pudieron matricularse por falta de vacantes, cifras correspondientes al año 2016.

En tanto, el año 2017, el porcentaje asciende a 47,8%, considerando la creación de los dos nuevos planteles estatales, las universidades de O’Higgins y Aysén, y que representa que de los 60.247 postulantes que pusieron como primera opción a un plantel Cuech, finalmente se matricularon 31.455.

Fundamental, dijo el Rector, “no sólo por el respeto y respuesta al sentimiento y anhelo de los jóvenes chilenos de ser parte de las universidades del Estado, sino que también porque si declaramos y definimos que el sistema universitario chileno es de carácter mixto, debemos emparejar la balanza. No puede ser que la matrícula estatal esté restringida sólo al 14% del total”.

Es por estas razones, y por el rol público y de vinculación con las realidades locales que poseen los planteles del Estado, agregó el Rector, “que creemos que es ilógico restringir el crecimiento de nuestras universidades a través de la matrícula y que por el contrario, si esta ley va a superar el carácter declarativo de que uno de sus objetivos es fortalecer a las estatales, esto debe expresarse en este aspecto también”. Esta demanda, agregó el Rector, debe ir acompañada de mayor financiamiento a estos planteles.

Fue en el año 2015 que el Ejecutivo impuso una restricción del 2,7% en las posibilidades de expandir la matrícula de los planteles estatales, situación que las autoridades de los 18 integrantes del Cuech esperan revertir, quedando estipulado en el proyecto definitivo.

Otra de las informaciones emanadas del informe es que las universidades estatales tienen un mayor número de postulantes provenientes de dependencia subvencionada y municipal. En este ámbito, el 48% de los estudiantes que estudiaron en este tipo de establecimientos postularon a las universidades del Estado.

Es así como, concluye el estudio, “la reducción de las vacantes PSU en las universidades estatales impacta preferentemente a estudiantes de origen social desfavorecido (municipal y subvencionado), siendo esta restricción de la oferta académica estatal una forma de exclusión social y de frustración de expectativas de inclusión y movilidad social, a partir de la educación superior pública”.