El pasado 18 de diciembre de 2016, Brandon Hernández Huentecol, un adolescente mapuche de entonces 17 años recibió una bala de plomo y 140 perdigones de acero por la espalda en un procedimiento realizado por Carabineros en la localidad de Curaco, en Collipulli.

El sargento segundo Cristián Rivera Silva fue el autor de la agresión que lo dejó gravemente herido, y lo obligó a permanecer durante 45 días en la Clínica Alemana de Temuco, donde fue sometido a 16 operaciones y una terapia para volver a caminar sin ayuda.

La versión oficial de la institución es que se trató de disparo accidental, perpetrado cuando al sargento Rivera se le cortó la correa de su arma durante un forcejeo y cuando intentó arreglarla se le escapó un tiro, por lo que el fiscal Jorge Bustos determinó dejarlo en libertad y el uniformado retomó sus funciones normalmente. Sin embargo, en enero de 2017 la familia presentó una querella por homicidio frustrado, que se suma a la presentada por el Instituto de Derechos Humanos (INDH) por el mismo cargo.

Debido a ellas, este martes se conoció que el Juzgado de Letras de Collipulli fijó para el próximo 22 de noviembre la audiencia de formalización donde se presentarán los cargos contra el uniformado.

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Son diversos los testimonios que contradicen la versión de Rivera Silva, entre ellas la del mismo Brandon Hernández, quien declaró que se encontraba junto a su hermano en bicicleta, cuando personal de Fuerzas Especiales retuvo a su hermano menor y lo lanzaron al suelo. Ante la situación, Brandon relató que acudió a socorrerlo, pero fue interceptado por otros efectivos, quienes lo redujeron. “Me tiraron al suelo, me pusieron los pies sobre la espalda y sentí el balazo”, señaló en diciembre pasado, y aseguró que se trató de una acción intencional.

La información fue respaldada por un informe de la Policía de Investigaciones (PDI) dado a conocer en marzo de este año, que señaló que “no es balísticamente aceptable” ni desde la distancia que argumenta el sargento -más de un metro- ni desde la idea de la “correa suelta” que sustenta su defensa de un disparo accidental.

Otro punto que ha sido cuestionado por Manuela Royo, la abogada de la familia Hernández Huentecol, es que Brandon tiene perdigones de acero en el cuerpo, a pesar de que por reglamento Carabineros debe usar perdigones de goma. “La ilegalidad va desde la forma en que operó, el armamento que tenía y la acción que despegó, que era desporporcionada y apunta directamente a dar muerte al menor”, explicó la abogado.