Una vez terminado el partido frente a Magallanes, el profe José Sulantay fue duramente increpado por la derrota. Si bien es cierto hay situaciones que hace que la ansias de los hinchas y dirigentes de salir rápido de la primera “B” haga que se aceleren las pulsaciones, quisiera manifestar la palabra “respeto”, esa que hace falta en todo orden de cosas y, más aún, ante un profesional que con las armas suficientes -e incluso mínimas- nos devolvió la posibilidad de soñar.

Estamos claros que quedamos en duda que la derrota deja el proceso muy complejo para el ascenso a la primera “A” y con esto llenando de amargura a todos los hinchas que seguimos el partido, ya sea en el estadio o por la transmisión que un noble seguidor comparte por Facebook a quienes no vivimos en Calama.

Este partido, hay que manifestar, era prácticamente una final, por lo imperioso que era amarrar la victoria para salir primeros en el campeonato y en otro aspecto, lograr certezas en el modelo táctico de juego que nos permita enfrentar importantes desafíos con mayor optimismo ante las dudas como la escasa capacidad de anotar, los relajos en el mediocampo y las licencias que se dan en la defensa. Quisiera explicar el cómo y el por qué llega el profesor de 76 años a nuestro club, cuyo único propósito es volver a la añorada serie de honor.

Contexto histórico

Antes de la llegada de Sulantay, a fines de 2016, Cobreloa tenía uno de los récords que no eran precisamente esos que se lograban en la década de los ’80, ’90 y ’00, sino uno que reflejaba que la institución se estaba cayendo a pedazos, con cinco directores técnicos en menos de un año antes de la llegada del “profe”. Una situación irrisoria en el fútbol moderno.

Un situación que en concreto era un desorden institucional, con directivos y marcos legales que no reflejaban las necesidades y los requerimientos técnicos y administrativos para sacar del fango al ocho veces campeón de Chile y dos veces vicecampeón de América tras el duro golpe de descender a la “B” del balompié nacional. ANte la situación, han existido diversas voces.

Por una parte había sectores que pensábamos que el camino era el de River Plate (cada crisis era una gran oportunidad). Sin embargo, y viéndolo hoy en perspectiva, era más fácil que el Río Loa fuera navegable o que las empresas mineras dejaran de contaminar nuestra zona que llegar a la misma fórmula que le devolvió el éxito al cuadro millonario.

Por el otro lado, en tanto, había voces que decían que lo mejor era desaparecer para comenzar todo de nuevo y así sanear la sumatoria de errores que existían (errores idiotas, ya que se perdía todo el patrimonio directo e indirecto existente). En suma, no se sabía nada, quienes tomaban decisiones se transformaban en monos con navajas, sin dirección, sin liderazgo, sin instrumentos y sin un plan para enfrentar la crisis transversal y el estado depresivo existente en todos los hinchas.

Comparación actual

La situación comparativa es que desde diciembre de 2016 hasta hoy, Cobreloa estaba antes del partido con Magallanes a dos puntos del puntero que es Unión Calera.

Ahora, después de la reciente derrota, quedamos a cinco unidades, faltando tres partidos para terminar el campeonato. No obstante, aún hay posibilidades directas e indirectas, divinas y azarosas de cumplir el objetivo que toda la “República Naranja” quiere, cuyo hecho que era impensado hace un año atrás, considerando la forma cómo se venía trabajando.

Los datos duros, ajenos a la pasiones que les relato, sólo se puede explicar por el buen trabajo, liderazgo y la enorme capacidad de enfrentar las dificultades que ha tenido el “profe” José Sulantay, él nos ha brindado seriedad, estabilidad y una mecánica de juego en estos casi 11 meses, a pesar de tener un plantel falto de variantes y referentes futbolísticos, tan necesarios para construir una mística común dentro del camarín entre jugadores experimentados y jóvenes, el cual venía muy debilitado por un severo recorte presupuestario producto de la mala gestión directiva de captar recursos, la mezquina retirada de Codelco y su aporte a Calama mediante Cobreloa y -finalmente las malas prácticas (hueonas prácticas) de la venta de jugadores.

Sin embargo, este plantel, si se juzga por las estadísticas, se han entregado en 100% con lo que tienen para sacar adelante al equipo (caso emblemático es el de Arturo Sanhueza, por nombrar sólo a uno).

Propósito a cumplir

Uno como hincha tiene un rol, como socio tiene un rol y como dirigente tiene un rol. Cada uno de ellos, en el orden dado, hace que la responsabilidad aumente progresivamente para mantener la calma y las pulsaciones en un escenario complejo para, por sobre todo, cumplir las prioridades establecidas.

Es precisamente aquí me detengo para visibilizar que el único objetivo que ahora tiene Cobreloa -y con esto involucro a todos los que al ver una camiseta naranja sentimos que hay un extensión de nuestros corazones en cada partido- es ganar los tres partidos que nos quedan y esperar que Unión La Calera enrede puntos para así poder clasificar de forma directa al proceso que viene, el cual es difícil, ya que no basta tan solo con ganar la serie para poder, nuevamente, y después de dos años, volver a primera “A”.

Por eso muchas gracias “profe” por no renunciar. Lo respetamos y lo queremos. A sus 76 años es admirable lo que vino hacer por nuestro Cobreloa, en donde estoy seguro que en estas palabras represento a un vasto sector de hinchas naranjas que ha creído, cree y seguirá creyendo que, a pesar de todas las limitantes que usted se ha encontrado, cumplirá su objetivo junto a sus jugadores. Esto hasta el final.


Socio de Cobreloa