No es fácil como docentes criticar una instancia que busca precisamente “premiarnos” en nuestro rol, más aún si va dirigido a nosotros y nosotras, los que no estamos habituados a ser reconocidos socialmente, menos con cobertura y resonancia nacional.

Pero hoy, sería sensato cuestionarse, además de qué entendemos/entienden por “rol docente”, si todo premio es valorable en sí mismo, sin un mayor análisis y del cual pueda omitirse la pregunta sobre qué imagen de profesorado está en juego como trasfondo.

La respuesta parece ser clara: no todo mimo es una muestra genuina de cariño. Menos si las fuerzas que hay detrás de este tipo de iniciativas son empresas privadas y fundaciones que promueven una idea meritocrática, individualista y exitista de ver al profesorado.

Bastaría preguntarse cuánto y cuándo se prioriza el contexto a la hora de “valorar” las postulaciones de las y los distintos colegas, o qué criterios respecto a la práctica pedagógica consciente, transformadora y crítica se asumen al momento de dirimir a él o la ganadora.

Hoy esta instancia premia a profesores eficientes que educan a ciudadanos globales pero no valora implícita ni explícitamente a profesores reflexivos y autónomos que forman a ciudadanos conscientes. Así mismo, en sus fundamentos nada se dice sobre la necesaria posición crítica del docente y la reflexión permanente sobre su propia praxis. En cambio abundan los conceptos de “innovación” y “eficacia” como valores inequívocamente destacables.

Esto no nos debe sorprender, pues Fundación Varkey, EligeEducar, Mineduc y las diversas empresas privadas[i] que colaboran en esta iniciativa, no son neutrales: mantienen, promueven y premian UNA IDEA de maestro y maestra que nada tiene que ver con trabajo colaborativo, pertinencia contextual, reflexión sobre la propia práctica, autoformación y menos una lectura crítica del propio currículo.

No hay duda, se hacen necesarios espacios de valorización docente, de reconocimiento, difusión y socialización de nuestra labor fundamental, pero nunca haciendo vista gorda de por qué y cómo se nos premia. Y si bien los y las colegas destacados no tienen la culpa, debemos asumir que un premio de estas características tiene significados e implicancias más complejos que la de un simple galardón en las manos.

Las y los docentes nos valoramos todos los días. Y por eso, más que ser premiados, requerimos ser reconocidos en nuestro rol social, como educadores y forjadores de ciudadanos. Y esto no puede sino ir de la mano de un gremio que es tomado en cuenta, escuchado a la hora de hablar de la educación que Chile merece y propia realidad laboral.  Estos son requisitos mínimos para lograr, de una vez por todas, que lo que se pose en nuestras manos sea una verdadera y legítima retribución: LA DIGNIDAD DOCENTE.

Con el Orgullo de ser Docentes

¡Arriba Profes de Chile!

[i]Este premio lo organiza y financia, en su versión internacional, la Fundación Varkey del empresario de la educación Sunny Varkey. Varkey dirige GEMS Education, la mayor cadena de colegios privados del mundo, con 130 centros repartidos en 12 países. Según Forbes, se encuentra en el puesto 949 de los más ricos del mundo. Esta fundación colabora con EligeEducar para llevar adelante dicho premio. EligeEducar según publica en su página web, desarrolla un discurso bajo el concepto de la educación de excelencia, sin profundizar sobre qué visión de la excelencia defienden. En su web se declaran como una fundación sin fines de lucro conformada por una alianza público privada entre las que destacan: AngloAmerican, CCU y La Fundación Educacional Arauco (asociada a la compañía de madera Arauco) y también aparece vinculado un actor estatal, el Mineduc. Para mayor información del premio se puede revisar este link.