El apoyo del pueblo mapuche se hizo notar a través de carteles, banderas y ramos de canelo en las inmediaciones del Tribunal Oral en lo Penal de Temuco, luego de que, la mañana del pasado miércoles, se dictó la sentencia que absolvió a los 11 comuneros mapuche que estaban imputados por el ataque incendiario que terminó con la muerte del matrimonio Luchsinger-Mackay en enero de 2013.

La machi Francisca Linconao fue de una de las que se mostró más dura a la hora de analizar el proceso judicial que la tuvo durante nueve meses en prisión como medida cautelar, y al abandonar el tribunal señaló que “hay racismo, yo pediría que renuncien los dos fiscales, los señores Chiffelle y Arroyo”, en alusión a Alberto Chiffelle y Luis Arroyo, quienes condujeron la investigación del Ministerio Público.

Por decisión unánime, los tres jueces del Tribunal Oral en lo Penal determinaron que la investigación conducida por el fiscal de Alta Complejidad de La Araucanía, Luis Arroyo, y el fiscal jefe de Temuco, Alberto Chiffelle, no fue capaz de demostrar en juicio la culpabilidad de los once imputados.

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“Yo repito lo que dije anteriormente, yo no miento, soy machi, hablo la verdad y por eso Dios nos escucha. Los fiscales mienten, Carabineros mienten, la PDI miente, y a causa de ellos nosotros sufrimos”, reiteró Francisca Linconao.

En enero de este año, la machi sostuvo una huelga de hambre que se extendió durante 14 días, para manifestar su rechazo a la extensión de su medida cautelar en el proceso, y que finalmente se modificó por arresto domiciliario que se extendió hasta el comienzo del juicio. “Yo sufrí nueve meses en la cárcel siendo que no debía estar ni siquiera una hora allí porque soy inocente. No tengo nada que ver con la muerte de los Luchsinger-Mackay. Yo lo siento que haya pasado eso, pero no es posible que condenen a una persona inocente”, agregó.