El pasado 23 de octubre la U presentó su nueva camiseta para la temporada 2018. La nueva indumentaria, a cargo de la marca Adidas, fue exhibida en un evento que tuvo como protagonistas a los jugadores Matías Rodríguez, Felipe Seymour y Johnny Herrera. Tras ellos, una modelo luce la versión femenina de la camiseta.

Ese mismo día, Azul Azul publicó un comercial promocionando la nueva indumentaria. En él aparecen figuras como el Superman Vargas, Diego Rivarola, el Pato Mardones y se muestra a un par de hinchas, todos hombres, portando los colores y símbolos del equipo junto al slogan más azul que nunca.

Más allá de las reacciones que pueda generar el nuevo diseño o de las críticas que emerjan producto de la utilización del bombo y de las bengalas (que en manos de hinchas se criminalizan, pero cuando se trata de vender bienvenidos sean), surge nuevamente la rabia y la impotencia de ver cómo se presenta, o más bien, no se presenta a la mujer que ama a la U. Ya sea como jugadora, ya sea como hincha.

La futbolista es invisibilizada porque no se le considera para presentar la nueva camiseta. Tampoco sirve de referente para aparecer en el video de publicidad, porque, claro, el objetivo es vender y ellas no venden.

La hincha tampoco aparece, no existe. Sólo existe en tanto objeto de reproducción, cuyo único fin es producir y reproducir más hinchas. Por ello, lo único que se aprecia de una mujer en el video es una guata de embarazo, con una voz de fondo que señala: ‘es lo más lindo que puedes heredar’. No aparece su rostro, no aparecen sus tatuajes de la U, no aparece su piel azul; no tiene identidad. Totalmente opuesto a lo que se representa en el hombre hincha.

No se espera que Azul Azul considere a la mujer hincha de la U como un público objetivo al cual orientar sus ventas.

En ningún caso. La crítica apunta a la cosificación e invisibilización de la mujer como amante de la U (y del fútbol en general), y a la reproducción, a través de la publicidad, de los estereotipos tradicionales de género que nos excluyen del mundo del fútbol; una exclusión que en el modelo de Sociedad Anónima que encarna Azul Azul es doble para nosotras, porque nos niegan como hinchas o como futbolistas, al no poder participar de nuestro club o al no ser valoradas como jugadoras, pero por sobre todo, nos niegan como mujeres.

Por esta razón, la lucha por la recuperación de nuestro club debe contener el reconocimiento y la valoración de la mujer como sujeta legítima en el mundo del fútbol.


Asamblea de Hinchas Azules