A pocos días de haberse desmontado la operación político-judicial que mantuvo a 11 comuneros mapuche enfrentándose a detenciones ilegales y audiencias en tribunales durante casi cuatro años, quedan en el aire muchas preguntas sin respuestas en relación con el debido proceso, la forma en que se llevó a cabo una investigación estéril, la interrogante abierta sobre los reales responsables de la muerte del matrimonio Luchsinger Mackay, entre tantas otras. Sin embargo, hay una certeza evidente a la luz de estos hechos: el Estado de Chile es un estado racista que aún no se plantea, de manera seria, el desafío de una nación que no está compuesta sólo por chilenos.

“Aukán: Violencia histórica chilena y resistencia mapuche”, del sociólogo Tito Tricot, es un extenso ensayo en el que recorre la historia, pasada y reciente, de un conflicto que está lejos de terminar. A partir del hito que significó la conformación del Movimiento Mapuche Autonomista en Lumaco, en 1997, el autor desarrolla cinco tesis, divididas en igual número de capítulos, sobre la violencia estatal y la contra-violencia utilizada por los mapuche como mecanismo de resistencia frente al abierto racismo y cierre al diálogo. Desde lo que él denomina Negación originaria, la intención desde Chile de eliminar las tensiones sociopolíticas con el pueblo mapuche invisibilizando su propia existencia, Tricot reflexiona en torno a las operaciones en función de este objetivo, que datan desde el siglo XIX hasta el día de hoy.

[Lee la entrevista de El Desconcierto: Tito Tricot, sociólogo y autor de “Aukan”: “El Estado mantiene una Guerra de Baja Intensidad en La Araucanía”]

Entre las fuentes citadas, es notorio el esfuerzo por integrar al debate sobre el conflicto a distintos autores que, desde la década de los ’90 en adelante, han teorizado sobre la colonialidad del poder. Desde América Latina, las voces en oposición a las formas de gobierno inscritas en la matriz eurocéntrica y capitalista de los estados occidentales son múltiples, y abordan el fenómeno en varios frentes. Así, Tricot argumenta que la criminalización del conflicto no es sino una expresión más de la asimilación forzada de la alteridad, a saber, de la imposición de la chilenidad por sobre la mapuchidad.

“Aukán” prueba que no hay que mirar muy lejos para entender las implicancias de la violencia racista y la negación de la autonomía de los pueblos. No es sólo un problema entre negros y blancos. El indio nunca dejó de existir. A lo largo de las páginas de esta obra, se constata que la dominación colonial nunca desapareció. Citando a Frantz Fanon, “El indígena es declarado impermeable a la ética; ausencia de valores, pero también negación de los valores. (…) En este sentido, es el mal absoluto”. Chile y su movimiento endocolonizador le resta al indio su condición humana, y a razón de esto justifica las más crueles violencias.

Hoy el parlamento catalán aprobó la resolución de su independencia de España, gesto que ha sido celebrado por los sectores más progresistas en diferentes partes del mundo. En Chile, los organismos oficiales mantienen un “prudente” silencio respecto del tema. No vaya a ser que a los indios se les ocurra ejecutar la misma idea. Por el momento, celebrar la libertad de los comuneros y estar activamente atentos a las iniciativas gubernamentales contra la autodeterminación del pueblo mapuche es crucial. “Aukán” es un insumo revelador y de vital importancia para comprender todas las aristas de una problemática en la que, por causa de un estado violento y negacionista, un pueblo está obligado a mantener una guerra permanente.

Aukán: Violencia histórica chilena y resistencia mapuche
Tito Tricot
Ceibo Ediciones
181 páginas

Precio de referencia: $12.000