Claudia Mix (48) nació en la cuna de una familia de izquierda y desde entonces nada la detuvo, la política estaba en su sangre: siempre fue tema y motivo de discusión en su casa. Al crecer, fue inevitable ir asumiendo protagonismo en los debates y transformarse tempranamente en una líder pingüina, en los años oscuros de la dictadura en Chile.

“Estamos hablando de los ’80, estabas obligada a participar”, concluye la actual candidata a diputada del Partido Poder por el distrito 8 de la Región Metropolitana. En esos años, la pelea de los secundarios apuntaba a la democratización de los centros de alumnos, en manos del Instituto Nacional de la Juventud. Claudia y sus compañeros eran alumnos del Liceo Municipal de Maipú, un recinto emblemático en la era de la educación privatizada.

Mientras recorre una de las comunas más pobladas del país en una jornada de puerta a puerta, la aspirante al Congreso Nacional, maipucina de toda la vida, cuenta las anécdotas que trazaron su camino político hasta hoy:

—En el ’86 hicimos la primera elección y la gané yo. Fui la primera presidenta electa democráticamente en un liceo estando en dictadura.

Claudia se embarazó antes de salir del colegio. No pudo ir a la universidad y comenzó a estudiar de día y trabajar de noche para costear gastos. Se preparó y llegó a convertirse en dirigenta sindical, pero el camino para ella comenzó a aclararse en 2008, cuando llegó a Maipú junto a un grupo de profesionales a cargo de un programa del Ministerio de Vivienda.

La experiencia de trabajo en terreno fue decisiva y terminó por empujarla a una carrera política, que se hizo pública en 2012 con la denuncia de la corrupción en el caso Basura. Ya convertida en trabajadora social, Mix asume que nunca ha llenado una ficha de protección social, pero la gente la conoce. “Siempre he estado en la calle”, recalca.

Hoy, se posiciona entre las candidatas del Frente Amplio con mayores opciones de ocupar uno de los escaños disponibles en el Congreso.

Un hito: La denuncia del Caso Basura

Uno de los hermanos de la familia Mix —doce en total— trabajaba en la Dirección de Aseo y Ornato de la Municipalidad. Claudia asistía voluntariamente a los concejos y estuvo presente el día en que se votó la licitación a favor de la empresa KDM, hoy acusada de corrupción.

—Encontré raro. Dije: ¿cómo están votando por la oferta más cara? No tenía sentido. A cualquiera le llamaba la atención.

Ambos intuyeron que las bases habían sido modificadas a favor de un postulante y comenzaron a hacer más preguntas, terminando por concluir lo evidente. La candidata asegura que fue a advertirle sobre la situación al entonces alcalde Alberto Undurraga, pero él fue claro en aconsejarle que no se involucrara.

Mix no le hizo caso al actual ministro de Obras Públicas. Siguió investigando y el 21 de junio de 2012, se decidió a repartir más de 30 mil diarios que difundían la noticia en las estaciones de Metro de la comuna. Su trabajo como funcionaria municipal terminó al otro día.

“Un concejal me llama y me dice: Claudia, te tienen preparado un juicio y te van a echar. Yo les dije que hicieran lo que quisieran. Sabía que podía pasar”, recuerda la candidata. Aunque se encontraba de viaje, su despido estuvo autorizado por el entonces alcalde de Maipú.

Se arregla el pelo mientras camina a paso firme por el barrio donde muchos la reconocen. “Claudita, ahora sí que sí”, le dicen cuando la abrazan, derrochando seguridad sobre su triunfo en las próximas elecciones, luego de haber conseguido más de 11 mil votos hace solo un año, en su segundo intento por alcanzar la alcaldía de la comuna. Ella asegura que no se arrepiente de nada de lo hecho hasta hoy y el episodio sigue siendo recordado por la gente:

—El tiempo me dio la razón: eran todos corruptos. Era lo que había que hacer.

Lo que siguió fue un tiempo de dificultades: dos años sin trabajo y un largo camino de búsqueda personal. Comenzó trabajando en proyectos de cultura y se atrevió en 2012 a postular a la alcaldía, como candidata del MAS. Le aconsejaron que postulara como concejala, que era más posible, pero ella prefirió debatir.

“Creo que nos daba la oportunidad de decirle en la cara a Vitorri: usted es un ladrón, usted es corrupto. Ese espacio no lo iba a tener si iba de candidata a concejala”, añade. “Sacamos más de 9 mil votos, fue una sorpresa y se transformó en un piso porque ahí empezamos a subir, desde entonces no bajamos más”.

El abandono del distrito 8

En la misma villa que recorre, la candidata levantó un proyecto de alfabetización de adultos mayores. Cuando llegó le dijeron que cerca de 15 abuelos del barrio no sabían leer, pero al cabo de unas semanas ya eran 60 en total. También diseñó, junto a las y los vecinos, una sede que hoy cumple una función social para el sector y se extiende frente a una de las plazas, como una especie de anfiteatro natural.

La construcción de un lugar donde organizarse, en una de las zonas más estigmatizadas de la comuna, se quedó como otro antecedente del trabajo territorial de Mix.

—¿Qué problemas transversales advierte en el distrito?

—A pesar de que son 8 comunas que están bien distanciadas la una de la otra, hay temas comunes, como la amenaza medioambiental que todas tienen de una u otra forma. Hay comunas que están más afectadas por la ubicación geográfica, como Til Til. Pudahuel, a pesar de que no se nota tanto, tiene una concentración de industrias que contaminan, igual que Maipú, que tiene un cordón industrial, más una zona industrial que no está cubierta por la ordenanza municipal y se nos metió ahora una bodega de residuos tóxicos, además se está terminando de construir una curtiembre. Salvamos la quebrada de La Plata gracias a un movimiento ciudadano que logró expulsar a unas mineras ilegales.

Alrededor de la villa Las Rosas se extiende un amplio basural como testimonio del diagnóstico de un factor común al distrito. El lugar ha sido objeto de promesas durante años, pero su erradicación sigue pendiente.

“Es un tema al que hay que ponerle harto ñeque, con proyectos de ley”, aclara Mix, agregando otros problemas en la zona distrital, como el hacinamiento en las viviendas, la delincuencia y la escasa conectividad. La candidata señala que están comprometidos con el proyecto de Melitren y con la idea de extender el Metro a Cerrillos a la nueva ciudad Parque Bicentenario, además de empujar el hospital que desde hace años piden en Quilicura. A su juicio, existe un abandono notorio del Estado en cuanto a infraestructura.

—¿Qué salió mal en la gestión de estas comunas? ¿Cómo se explica el abandono?

—Yo creo que no es casualidad que de los 8 alcaldes, cinco sean de la UDI. Claramente ahí hay un tema de asistencialismo, de abandono de la gente. Ves al alcalde de Til Til mostrando preocupación por su comuna cuando él todo el tiempo sabe lo que ha pasado, firmó autorizaciones. En tiempo de campañas aparecen haciendo como que no sabían. Este es el sector poniente de la región, el basural, donde hoy están destinando lo que sobra del barrio alto.

Además del compromiso que firmaron todas las candidatas y candidatos del Frente Amplio de no aprobar un aumento de la dieta parlamentaria y no ir a reelección en más de una ocasión, la candidata de Partido Poder se comprometió a donar la mitad de su dieta a un fondo social destinado a cubrir iniciativas sociales del distrito.

—¿Cómo ven el escenario electoral ante una derecha cada vez más empoderada en comunas populares?

La única forma que tenemos para ir sacando a la UDI de este distrito es apoyar a los nuestros, que no venga gente de afuera a decirnos qué hacer. Nosotros, como Poder, no tenemos ningún candidato que no viva en el territorio. Estas campañas sirven para ir conociendo gente: muchos están convencidos de que el trabajo se hace desde abajo, de la gente, el ser horizontal. El paso en la construcción de un país nuevo es completo, pero parte en los territorios. Viendo las posibilidades, convenciendo a la gente de que esta vez sí es posible.

“Si mis vecinas no me hubieran escuchado gritar…”

La villa que Mix recorre en la recta final de su campaña al Congreso le despierta numerosas sensaciones. Llegó ahí en un momento complejo en que su vida añoraba un cambio y asegura que lo encontró en la gente.

—Fue muy bonito para mí. A veces ellos creían que yo los estaba ayudando, pero era al revés. Eran ellos los que me estaban a mí mostrando lo que había que hacer.

La candidata se emociona al recordar los años en que sufrió violencia intrafamiliar en manos de su ex pareja y casi terminó por derrumbarse. Confiesa que  le costó mucho superarlo y llegar al barrio se convirtió en una especie de sanación, en una forma de sentirse importante para otros.

 “Yo lo viví y sé que es difícil perder la libertad de opinar, de vestirte, de caminar. Creo que hay que buscar herramientas para que tengamos lugares con recursos que aseguren a la mujer la posibilidad de abandonar los hogares cuando están siendo amenazadas”, propone.

A su juicio, el primer paso para combatir la violencia de género al interior de los hogares es necesario brindar a las mujeres la oportunidad real de ponerse a salvo. Claudia recuerda que hay mujeres fuertes, dirigentas, que defienden a otras pero a veces n0 pueden defenderse a sí mismas. Así le ocurrió a ella:

—Si mis vecinas no me hubieran escuchado gritar, yo hoy día no lo estaría contando. Así de simple. Ellas fueron las que llamaron a Carabineros.

—¿Cómo te enfrentas a la desconfianza de la gente en un distrito tan marcado por los escándalos de corrupción local?

—Para la gente común, somos todos corruptos. Eso es un hecho. Es muy difícil defender lo que han hecho otros. Nosotros nos hacemos cargo de lo que proponemos y de cómo hemos peleado en contra de eso. Yo creo que la forma para la bancada futura del Frente Amplio es que a más control, menos corrupción. Esa es la receta, no hay otra forma. No puede ser tan progresivo, tienen que crear leyes caraduras, tajantes, que a la primera muestra de falta de probidad hasta aquí no más llegó. Es la forma de limpiar el Parlamento y las responsabilidades públicas.

—¿Cuál es tu opinión de la gestión realizada por la alcaldesa UDI Cathy Barriga en la comuna hasta ahora?

—Va a cumplir un año y ha sido una gestión improvisada. Ni en campaña ni ahora ha sido capaz de presentar un proyecto para la comuna de Maipú. Todo ha sido resolver sobre la marcha, sin una forma de abordar la problemática de fondo y no lo va a hacer. No tengo expectativa de ver eso alguna vez. De hecho ha tenido tan mala gestión en lo que va del año que ha cambiado 3 veces a su administrador municipal. Creo que no va a salir reelecta, sentimos el malestar en la calle y la inconformidad que hay con ella.

—¿Cómo ves el futuro político de una eventual bancada parlamentaria del Frente Amplio?

Este es el primer esfuerzo en muchos años en un conglomerado que aglutina miradas tan distintas. Yo aplaudo el esfuerzo y lo valoro porque ha costado mucho. Ojalá esta bancada de que hablar, lleguemos a marcar las diferencias, a aprobar leyes que no se han atrevido a hacer y revisar otras, como la ley de Pesca. Ojalá seamos hartos, mínimo 10, pero tenemos que ver qué va a pasar este 19. Hay que atreverse a disputar los espacios de poder: yo pensé que era más difícil. La gente va a creer en nosotros en la medida en que hagamos la pega bien. Nos dicen: ya po, háganla. Pero para hacerla tenemos que llegar.