El ex director de campaña de Donald Trump, Paul Manafort, y su antiguo socio Rick Gates se entregaron este lunes en las oficinas del FBI en Washington horas después de que se le comunicara que iba a ser procesado.

Manafort y Gates son las dos primeras personas que se enfrentarán a cargos en la investigación dirigida por el consejero especial Robert Mueller –en funciones de fiscal– sobre la injerencia rusa en la campaña de las elecciones presidenciales de 2016.

Manafort salió de su departamento del norte de Virginia poco después de las ocho de la mañana, ocultando su rostro a las cámaras de televisión. 15 minutos después entraba a las oficinas del FBI acompañado de su abogado.

Las acusaciones a las que se enfrentan ambos no están claras. La investigación de Mueller es muy amplia, cubriendo conspiración, blanqueo de capitales y evasión fiscal.

Ante la noticia, el presidente estadounidense, Donald Trump, alegó en su Twitter que los hechos que implican a Manafort ocurrieron hace muchos años, antes de que se integrara en su campaña electoral. Sin embargo, el auto de procesamiento indica que se investiga a Manafort por varios hechos, algunos de los cuales han tenido lugar este año.

El mandatario aprovechó el tuit para pedir que se investigue a Hillary Clinton (“Crooked Hillary”, la corrupta Hillary) y a los demócratas.

Manafort se unió a la campaña de Trump en marzo de 2016, cuando los republicanos se enfrentaban a la posibilidad de la primera convención en disputa desde 1976. Trump tenía una mayoría de delegados, pero varios dirigentes republicanos discutían la posibilidad de que se eligiera otro candidato.

Antes de convertirse en el director de campaña de Trump, Manafort tenía amplios vínculos comerciales con Ucrania, donde representó a importante figuras favorables a Moscú, incluido su entonces presidente Yanukóvich. Tras la publicación de sus acuerdos comerciales en Ucrania, a Manafort se le pidió su dimisión del equipo de campaña de Trump en agosto de 2016.