Desde hace años, la eliminación del Crédito con Aval del Estado (CAE) se ha vuelto una de las demandas centrales de las y los universitarios. Hoy, todos los candidatos presidenciales proponen reemplazarlo por un nuevo sistema que no contemple a la banca. 

Sin embargo, la deuda ha crecido: en junio pasado, el stock alcanzaba los US$4.041 millones, según la Superintendencia de Bancos (SBIF). El sistema de financiamiento de educación superior que fue creado en 2005 por el presidente Ricardo Lagos no generó los resultados esperados y el endeudamiento estudiantil se disparó.

Según datos aportados por Pulso, entre 2006 y 2016 el CAE ha sido usado por más de 808.365 estudiantes, quienes han pedido $1.080.835 millones (US$1.701 millones) para financiar sus estudios.

A medida que han aumentado los beneficiarios, las deudas con la banca también: se han triplicado desde 2011, cuando los montos alcanzaban los $770.702 millones. Sin embargo, la banca considera a los estudiantes como buenos pagadores, ya que la mora solo alcanza el 1,9%.

El CAE es el método de financiamiento de estudios superiores más utilizado, con un 88% de cobertura. Al sumarlo a otro tipo de créditos y recursos de Corfo, la cantidad de deudores a junio asciende a 668.449 personas, con deudas por $2.896.248 millones (US$4.557 millones).

Mientras Carolina Goic apuesta por un nuevo sistema de créditos y becas que excluya a la banca, MEO propone préstamos sin tasas de interés. En tanto, José Antonio Kast señaló que “el CAE fue una buena idea pero que nació muerta por culpa de la ideología y la presión de la izquierda clasista”.

Por su parte, Piñera propone la creación de un sistema solidario de acceso a la educación superior, con un nuevo Sistema Único de Créditos, que reemplace al CAE y al Fondo Solidario. En tanto, Alejandro Guillier señala que la deuda debería extinguirse al cabo de diez años y que el CAE sea reemplazado por un crédito estatal sin participación de la banca.

Por último, Beatriz Sánchez indicó que reemplazará el CAE por la gratuidad, proponiendo una transición para las actuales deudas en donde éstas deberán unificarse en un instrumento único y administrado por el Estado.