Mientras escucho, leo y veo a los comunicadores nacionales solazarse hablando sobre los escándalos sexuales y de abusos cometidos en Hollywood por parte de Harvey Wienstein y ahora Kevin Spacey pienso, no sin cierta molestia, eso de que, al más puro estilo Mafalda, creen que “el mundo queda tan lejos” y que -por supuesto- todo lo que pase en él es ajeno y no nos puede tocar. Total, Chile es un país pequeño lleno de gente bien intencionada que jamás se le ocurriría hacer daño y menos abusar o generar conflicto inventando cosas o maltratando a alguien. Un terruño donde los femicidios no sólo no han aumentado, no existen al igual que la violencia en el pololeo. Para que decir de cómo tratamos a la mujer, a la que se ve con respeto, como una par y, por lo mismo, jamás de los jamases se la objetualizaría, sin mencionar a minorías sexuales o grupos LGBTI, los que no deberían quejarse ya que, obviamente no existen. Esas son cosas de países raros donde se dan estas cosas.

Pongámonos serios, Chile no destapa sus maltratos a minorías sexuales, ni sus abusos ni su violencia de género porque, aunque están a la orden del día, no las ve. Como el mejor de los negadores no queremos hacerlo ya que mientras no las vea no existen.

Hagamos memoria y pongamos un paralelo histórico de algunos casos emblemáticos que acá hemos aplaudido mientras en otros países se terminan contratos y se aniquilan vacas sagradas. En 1997 un cantante nacional pololeaba con una desconocida joven de 17 años (menor de edad), por supuesto esto fue motivo de aplausos e invitaciones a estelares como “Viva el lunes” -show de Canal 13 cuando aún pertenecía completamente a la iglesia católica- donde nuestro cantante/socialité decía entre risas que no sabía si adoptar o casarse con la que era en ese entonces su polola. Roman Polanski fue expulsado de Estados Unidos por haber abusado de una niña de 14 años en una fiesta “privada” junto a su amigo Jack Nicholson, en su defensa el director polaco en ese entonces radicado en EEUU dijo que la relación había sido consensuada e incluso la víctima del abuso le dio la razón. Sin embargo, el abuso de una o un adolescente no pasa por el consenso sino por la dinámica de poder que se ejerce y la posible perturbación en conductas posteriores. No se trata de que una o un joven de 14, 15 ó 17 años tenga o no experiencias erotizantes o directamente vida sexual, se trata de con quién establece ese vínculo y cuáles pueden ser sus consecuencias en el normal desarrollo de la persona. Pero no nos vayamos del tema.

El año pasado, mientras se trataba de consolidar el nuevo matinal de TVN con otras figuras que ya no están en pantalla, se invitó a unas modelos en ropa interior a jugar “Mannequin challenge”, una especie de “1, 2, 3 momia es” donde ellas debían quedarse en poses estáticas mientras el animador y hombres del panel jugueteaban aludiendo a gestos sexuales o de doble sentido. Pituco por decir lo menos y sobre todo muy respetuoso, más aún si después se rasgan vestiduras frente a casos de violencia contra la mujer y la objetualización de las mismas. Probablemente en Chile no se conoce el concepto de aprendizaje vicario, que es ni más ni menos que el aprendizaje por imitación, donde por mucho que establezcamos discursos bien intencionados, llenos de pensamientos positivos, éstos se pierden cuando el acto muestra otra realidad. Esta acción otra es la que queda impresa y se imita (sería bueno tomarlo en cuenta cuando se hace televisión y se desarrollan acciones y discursos contrarios).

Pero sigamos, hace poco ensalzamos la nueva conquista de un animador de televisión al que hemos enarbolado vía prensa escrita y televisiva como un verdadero galán ya que ha logrado tener varias mujeres trofeo a su haber, o por lo menos eso es lo que la prensa dice. Él, en un gesto muy sobrio, no sólo no niega sino que sonríe satisfecho frente a sus logros mediático sexuales. El mismo animador manifiesta constantemente su respeto a la mujer e imagino jamás la vería como un objeto que lucir y del cual aprovecharse para obtener así mayor prensa. Sin embargo lo hace. Para que decir de los miles de comentarios ofensivos a mujeres por cómo se visten, el peso que tienen, sus cortes/tinturas de pelo, etcétera. Pero bueno, todo esto, por supuesto, no es relevante y jamás potenciaría en las audiencias conductas machistas o de desprestigio de alguien. Por suerte, de verdad lo digo, el  mundo queda tan pero tan lejos.