Era negra y llevaba una guagua en los brazos… Una guagua negra.

Parece que los negros estaban llegando por cientos a Chile que es un país “más bien blanco” y “desarrollado”… ¿O no?… Barrían calles, limpiaban parques, quitaban la basura de las casas. De las casas de los ricos y de las casas de los pobres. Porque en cosas como esas en “chilito” hay” igualdad” … Como cuando celebran “todos unidos con cueca y asado” los triunfos de la roja (justo como anuncian los comerciales de la tele) … Decían que los negros habían llegado incluso al sur de Chile…

 ¿Esas cosas pensaban mientras contemplaban los intentos de la mujer negra por explicarse? Ella no lo logró. Dejó a la guagua al cuidado del guardia y apuró el tranco para volver con alguien que pudiera explicar…

¿Las negras abandonan a sus hijos igual que las patipeladas de acá…? ¡Y no es que sean pobres, no señor, son flojas! Tan diferentes a las funcionarias que trabajan todo el santo día en esa oficina de mierda para que les paguen un sueldo de mierda, pero que así y todo no abandonan a sus hijos y son muy buenas madres y funcionarias… “Muy damas también”, no como las “otras”.

Llamaron a la policía “por abandono de un menor”… Como era negra, nadie la entendía. “Era de Haití la delincuente”. Fue denunciada “en conducta flagrante”. La guagua al SENAME y la negra presa a la comisaría de la familia.

La flagrante llegó con lesiones en su cabeza a la posta de urgencia. “Se habría golpeado ella misma”. Le habían tirado un colchón para que pasara la noche en el calabozo y ella no quiso acostarse, en vez de eso, gritaba: “¡La beba, la beba!”. Desesperada. La tiraron contra la pared (eso le contó la propia Joane antes de morir a su amiga y madrina de la guagua, porque la guagua tenía madrina y Joane, amigas en Chile). Alguien dijo a la prensa que en la comisaría “hasta le habían puesto un casco de motorista para protegerla”… “No es verdad que estuvo toda la noche, estuvo acá sólo una hora”, declara la comisaria de la 48 comisaría de la Familia… y el resto es materia de la investigación”.

En el Hospital (de pobres) al que llegó Joane, había más negros. Mujeres negras pariendo también. Pero “en buen chileno”, los ojos criollos que la miraron, la calaron altiro (como sandía): Era una de “esas” que abandonan a los hijos. Llegan, paren y se arrancan. Negras o blancas o moradas o verdes, o como sean, ¡así son las “otras”, “malas madres”.

Joane murió a los pocos días y la gente que suele protestar, protestó.

  • Habían sido los golpes…
  • Había sido la hepatitis…
  • Le habían pegado los pacos.
  • En realidad, había sido negligencia de los médicos…
  • No, si la cosa no había sido así…

Joane Florvil era una mujer negra, migrante y muerta lejos de su tierra en un país de gente que se cree blanca… O en todo caso “más blanca” que las “otras”: las haitianas, las migrantes, las marginales.