En 2013 resolvimos colectivamente como Revolución Democrática, con algunas tensiones internas, una estrategia de “colaboración crítica” con la Nueva Mayoría. Decidimos empujar desde dentro colaborativamente las agendas de reformas en educación y, al mismo tiempo, mantener una actitud crítica frente a las reformas tributaria, laboral y de nueva Constitución -donde nuestra postura era firme por la Asamblea Constituyente-.

Decidimos muy claramente no formar parte orgánicamente de la Nueva Mayoría ni aceptar cargos de confianza política en 1ª línea (ministerios, subsecretarías). También dijimos claramente que el programa de gobierno de Bachelet no era el nuestro. No participamos activamente de su construcción, no hicimos campaña por ella, no llamamos a votar por ella en 1ª vuelta, pero sí teníamos la convicción que había que apoyar las reformas que vayan en la dirección que considerábamos correcta.

La historia es conocida, las tensiones y contradicciones internas de la NM, la inercia y hegemonía del “partido transversal del orden neoliberal” se terminó imponiendo, y decidimos que no teníamos nada que hacer ahí. Nuestra apuesta fue constituirnos en un partido político legal, articular un Frente Amplio antineoliberal y alternativo al duopolio, levantar una candidatura presidencial competitiva, una plantilla parlamentaria única a lo largo de Chile para disputar la institucionalidad política, y construir participativamente nuestro primer programa de gobierno que proponga transformaciones profundas a la sociedad chilena.

En ese esfuerzo hemos estado todos estos meses, a disposición de un proyecto colectivo que le devuelva la esperanza al pueblo chileno de recuperar la soberanía democrática y conquistar sus derechos sociales. La posibilidad de soñar y construir un modelo de desarrollo sostenible sin las directrices de los Chicago Boys (de derecha y de la Concertación), sin la hegemonía de los organismos internacionales (FMI, Banco Mundial, OMC) y poniendo por delante los intereses del 99% de la población, las grandes mayorías precarizadas. La sociedad de derechos que encarna la propuesta de gobierno de Beatriz Sánchez contra la sociedad de privilegios que representa la candidatura del inversionista y especulador financiero Sebastián Piñera.

Un programa de gobierno que se atreve a plantear sin ambigüedad una Asamblea Constituyente para salir de la crisis de legitimidad institucional y construir un nuevo pacto democrático de cara al siglo XXI; un nuevo trato con los pueblos originarios y con las regiones planteando una descentralización efectiva (elección democrática de autoridades, ley de rentas regionales, recursos y atribuciones para planificar su desarrollo local); una nueva política ambiental, cambiando la actual institucionalidad para elevar estándares, incluir orgánicamente la participación ciudadana vinculante en el diseño e implementación de proyectos de alto impacto, ley de ordenamiento territorial para que las comunidades y ecosistemas no paguen el costo de los megaproyectos y vayamos superando los graves conflictos socioambientales que genera el actual modelo extractivista.

Un programa de gobierno que se atreve a plantear sin ambigüedad una nueva matriz productiva, triplicando la inversión en Innovación, Ciencia y Tecnología para agregar valor a la producción; una nueva política energética que apueste decididamente por las energías renovables y limpias, dejando atrás las termoeléctricas y energías altamente contaminantes; un programa que se plantea recuperar la soberanía estratégica del recurso hídrico, nacionalizar el agua, implementar planes locales de gestión sostenible del agua para el consumo humano, para la agricultura familiar campesina, para la soberanía alimentaria. A recuperar la biodiversidad, el bosque nativo, el cuidado de las especies y bienestar animal.

Nuestro compromiso es generar trabajo de calidad, con derechos a la negociación colectiva intra e inter empresas, derecho a huelga efectivo, salarios decentes que se pactan colectivamente por rama productiva y mediante acuerdos entre Estado, empresarios y trabajadores organizados. Recuperar el derecho a la seguridad social auténtica, sin AFP, a través de un sistema solidario, con aportes tripartitos, con reserva técnica (viable financieramente), moderno con gobernanza y participación de trabajadores y jubilados, con criterios éticos de inversiones y que garantiza pensiones dignas hoy. Recuperar un sistema de salud pública decente como derecho social universal financiado a través de un seguro único para todos (las Isapres, al igual que las AFP, quedarían como opciones complementarias voluntarias, no obligatorias).

En Educación nos comprometemos con la gratuidad de la oferta pública en todos los niveles, con aportes basales a las instituciones que cumplan con requisitos públicos de calidad, sin lucro, participación, con proyectos educativos que sean pertinentes a la sociedad, que forme ciudadanía. A condonar el CAE, terminar con el injusto endeudamiento de las familias y con el negocio de la banca en educación.

Nuestro programa de gobierno es feminista, ya que incorpora en todas las líneas programáticas de manera transversal la igualdad de géneros, las reivindicaciones históricas de las mujeres a nivel económico, político, social y cultural.

Estos son algunos de los ejes centrales para la discusión de 2ª vuelta, no las negociaciones por cargos más o menos de poder a corto plazo, no la cuña vacía de todos contra Piñera. El Poder de muchos puede encabezar estas conversaciones si Beatriz Sánchez pasa a 2ª vuelta y el Frente Amplio logra una bancada parlamentaria significativa. De lo contrario, la historia de la transición es conocida, la inercia neoliberal y el duopolio se saldrán con la suya nuevamente.