La inauguración de la nueva Línea 6 del Metro de Santiago ha abierto el debate acerca de la sustitución de los trabajadores por máquinas o robots que podrían provocar la reducción de puestos de trabajo en la empresa.

La nueva línea, que engloba un total de diez estaciones desde Cerrillos a Los Leones, presenta una automatización completa, es decir, los trenes no tienen conductor ni tampoco habrá boleterías para dispensar los billetes, sino que la recarga de la Tarjeta Bip! se hará a través de cajeros automáticos. Las nuevas tecnologías sustituirán un total de más de 150 puestos de trabajo que ya no fueron creados.

En conversación con Radio Universidad de Chile, el presidente del Sindicato número 1 de Trabajadores de Metro, Eric Campos, celebró la apertura de la nueva línea y especialmente para los usuarios de las comunas que por primera vez se integrarán a la red del metro. Sin embargo, también expresó su preocupación por los cambios laborales que el nuevo sistema acarreará para los trabajadores y trabajadoras de Metro.

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Según el dirigente, la empresa “desoyó” a las organizaciones sindicales desde el momento en que se anunció que los trenes serían sin conductor. “Nosotros eso lo miramos de manera crítica, pero también creemos al mismo tiempo, que tenemos el desafío de plantear soluciones para ese fenómeno porque claramente no vamos a detener el proceso de automatización”, dijo Campos.

Pese a que el líder sindical reconoció que la automatización de las nuevas líneas de Metro puede traer aparejados ciertos beneficios para los trabajadores, por ejemplo la reducción de las jornadas de trabajo, como sucedió en Sao Paulo o Buenos Aires, alertó también que hay ciertas funciones que incluso se pueden reemplazar en las líneas más antiguas.

“Por razones de diseño de las propias líneas, se haría muy complicado automatizar donde hoy día no está automatizado. Sí nosotros vemos con temor, con preocupación, procesos pilotos como en la estación Cerro Blanco donde, en este caso, la boletería fue remplazada por máquinas. Nosotros vemos con preocupación que el proceso de automatización no es sólo en los trenes sino también en los servicios que se entregan, y allí se afecta, principalmente, el trabajo más precarizado del Metro que es el subcontrato, me refiero específicamente a los cajeros y cajeras, y al personal de andén, que por motivo de la creación de estas puertas anti-suicidio, ya no van a ser necesario que estén los andenes”, remató Campos.